18 de Julio 2022
Una medicina amarga

El S&P 500, con un descenso de más del 20% a 30 de junio, tuvo la primera peor mitad del año desde 1970. El Nasdaq estaba incluso peor: había caído casi un 30% en la primera mitad de 2022.

Sin embargo, la situación tenía aún peor aspecto a mediados de junio, cuando el IPC de mayo aumentó más de lo esperado, el precio del crudo de WTI superaba los 120 dólares por barril, el gas natural se acercaba a los 9 dólares por millón de BTU y el rédito a 10 años del Tesoro de los Estados Unidos llegó al 3,5%.

Los datos de la inflación fueron especialmente duros para el mercado, ya que el IPC total había subido un 8,6% de año en año, mientras que el IPC básico registró un 6,0%, que queda muy lejos del objetivo de 2,0% de la Reserva Federal. El aumento de los precios fue amplio y afectó a los automóviles, la vivienda y la energía, y el índice de precios de alimentos registró su mayor aumento en 12 meses desde 1981.

“Lograr un aterrizaje suave será muy difícil”, Jerome Powell, presidente de la Fed

Teniendo en cuenta la tendencia ascendente de la inflación, los inversores se mostraron temerosos de las acciones agresivas de los bancos centrales líderes en el mundo. Junto con esto, los inversores creen que los gastos de los consumidores se verán afectados por el aumento del coste de los alimentos y la energía, la caída de los precios de los activos y el aumento del coste de la deuda. Como era de esperar, este pesimismo provocó que el S&P 500 cayera por debajo de 3.700.

No obstante, el mercado se ha estabilizado durante las últimas dos semanas de junio. Irónicamente, la idea de que las acciones agresivas del banco central castigarían a la economía global ha tenido un impacto significativo en hacer caer el precio de los productos básicos y los tipos de interés. El 1 de julio, el crudo de WTI costaba 108 dólares por barril, el gas natural bajó a 5,7 dólares por millón de BTU y el rédito a 10 años del Tesoro de los Estados Unidos cayó al 2,89%.

Los precios de otros productos básicos también han caído: este año, el cobre ha bajado un 19% y la madera, un 40%. Parecía que la Reserva Federal estaba empezando a tener un poco de éxito en bajar la inflación, y los inversores empezaron a creer que la Fed podía acabar con el ciclo de política restrictiva antes de lo previsto. El S&P 500 mostraba algunas señales de vida a medida que el mercado encontraba un optimismo al que aferrarse tercamente, a pesar de que la situación sigue siendo inestable.

A corto plazo tendremos que lidiar con un crecimiento económico debilitado, que posiblemente genere menos beneficios corporativos

No hay que olvidar que las previsiones del PIB, tanto de Estados Unidos como de la economía mundial, siguen bajando. Durante los últimos días de junio, la previsión de la Reserva Federal de Atlanta para el PIB de los Estados Unidos del segundo trimestre ha caído de +0,7 % a -2,1 %. Si es cierto que el PIB se ha contraído durante el segundo trimestre, esto indicaría que los Estados Unidos ya está en recesión. Esta suposición siguió a la predicción económica actualizada del Banco Mundial de principios de junio, que redujo el crecimiento global en 2022 de 4,1 % a 2,9 %.

Es agradable ver algunas señales potenciales de que la inflación ha alcanzado su punto máximo, pero no es demasiado reconfortante saber que, en parte, está sucediendo a causa de la destrucción de la demanda y las expectativas de una actividad económica reducida. Tradicionalmente, el mercado no celebra las economías débiles. En un mundo ideal, el mercado busca un crecimiento económico sólido que pueda impulsar el crecimiento de los beneficios corporativos.

Desafortunadamente, no vivimos en un mundo ideal y tenemos que conformarnos con lo que nos ha tocado. Esto significa que al corto plazo tendremos que lidiar con un crecimiento económico debilitado, que posiblemente genere menos beneficios corporativos. Finalmente, la debilidad económica será la cura de este mercado bajista, porque invitará las estimaciones de ingresos más creíbles que proporcionarán una mejor determinación del valor. Esto debería impulsar una reducción en la volatilidad y una convicción de los inversores más sólida.

Charles Castillo
Senior Portfolio Manager de Creand Wealth Management (Miami, EE. UU.)

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Informe trimestral / Renta variable