3 de Mayo 2019
Un nuevo tiempo para la banca andorrana

La banca andorrana se encuentra en plena fase de transformación, después de unos años de cambios continuos y acelerados. Hemos dejado atrás la consideración de paraíso fiscal, jugamos con las mismas reglas que la banca internacional, el intercambio automático de información es un hecho… Ahora que el horizonte de los cambios está bastante despejado, se trata de repensar nuestro futuro, en global.

En esta encrucijada, soy de la opinión que la banca andorrana debe poner las luces largas y no conformarse con soluciones que podrían ser beneficiosas a corto plazo, pero muy comprometidas –o incluso ineficaces– a medio o largo plazo. Y cuando hablo del negocio bancario, no me refiero solo a los beneficios para los accionistas de las entidades, sino al rédito que debemos dar a nuestros clientes y al compromiso que tenemos con la sociedad de nuestro país, en su conjunto. Estoy convencido de que ha llegado la hora de fijar una nueva estrategia como plaza financiera y como país adaptando nuestro modelo de negocio para afrontar los retos del futuro con garantías. La dificultad no se encuentra tanto en el qué, sino en el cómo. Con qué fórmula y en cuánto tiempo. Se trata de aplicar el sentido común a nuestra realidad como país y como plaza financiera.

Intentar una fusión directa de las entidades andorranas para abaratar costes y mejorar márgenes puede ser una solución rápida, quizás de gran efecto a corto plazo, aunque con un trauma social relevante. Además, no sería definitiva, ya que no abordaría el problema de fondo, que es el modelo competitivo en términos de futuro a medio y largo plazo, es decir, recuperar la generación de nuevos recursos y volver a la senda del crecimiento en el mercado andorrano.

Existen otras alternativas a una fusión. Unas pueden ayudar a compensar la ineficiencia en costes debido a un menor tamaño, como pueden ser compartir servicios o bien iniciar procesos de externalización, donde ya existen múltiples casos de éxito y algunos de ellos operativos en Andorra desde hace años. Habrá que impulsar este tipo de soluciones a corto plazo.

Pero la clave para ganarnos el futuro está en la parte de los ingresos, volviendo a recuperar atractivo, clientes y crecimiento. Para ello hay que determinar nuevas ventajas competitivas y, posiblemente, explorar vías de colaboración con otras entidades en el ámbito internacional que puedan ser socios estratégicos para el desarrollo de una visión compartida que permita continuar con el crecimiento internacional de las entidades andorranas, por otra parte, ya iniciado, y consolidar la plaza financiera andorrana como una referencia internacional.

Una y otra estrategia, bien aplicadas, pueden aportar valor, capacidades, negocio, volumen y, en definitiva, estabilidad y confianza hacia los clientes y hacia el país en general, así como hacia los empleados y hacia los accionistas.

Andorra y su sector financiero se encuentran hoy ante otro gran reto, que debemos afrontar atendiendo a nuestra propia historia, con visión a largo plazo y con el compromiso de todos de superar el entorno y adaptarnos a los cambios que se nos han planteado. Lo hemos hecho siempre, durante más de siete siglos, y lo seguiremos haciendo.

Artículo publicado en el suplemento 'Dinero' de 'La Vanguardia' en la edición del 5 de mayo de 2019.

Xavier Cornella Castel
Consejero ejecutivo y director general Crèdit Andorrà

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