26 de Enero 2022
Un crecimiento más suave pero sólido

La mayoría de los economistas prevé que el crecimiento mundial se ralentizará en 2022 pero se mantendrá por encima de la tendencia. La mediana de las previsiones considera que el PIB estadounidense crecerá un 3,9% en 2022 frente al 5,6% de 2021.

La recuperación de la contracción más aguda desde la Segunda Guerra Mundial, junto con un apoyo fiscal y monetario sin precedentes, dio lugar a un crecimiento extraordinariamente alto en 2021 que, aunque solo sea por los efectos de base, será difícil de repetir. Sin embargo, hay muchos factores que nos permiten seguir siendo alcistas en el crecimiento.

Durante 2021, la oferta no pudo satisfacer plenamente el aumento de la demanda de bienes. Las interrupciones en las cadenas de suministro, los problemas de capacidad en los puertos y la falta de trabajadores cualificados fueron un lastre para la oferta y, por tanto, para el crecimiento. 

El mercado laboral está mostrando signos de mejora, especialmente en EE. UU.

Cuando estos problemas se resuelvan en 2022, el crecimiento se sustentará en la demanda latente, la reconstrucción de inventarios agotados y la recuperación de servicios a medida que se levanten las restricciones por la COVID.

Gran parte de las ayudas fiscales en forma de pagos directos a los consumidores se sustituirán por ingresos a medida que más personas encuentren trabajo, evitando así el habitual precipicio fiscal tras un año de importantes estímulos. Además, la economía aún no ha cosechado los beneficios del plan de infraestructuras, el plan social build back better, que aún está negociándose en EE. UU., y el plan de recuperación en Europa.

Las presiones inflacionistas han seguido aumentando durante el cuarto trimestre. El consenso prevé que la inflación en los EE. UU. alcanzará su máximo a finales del 2021 y luego descenderá, pero debería mantenerse muy por encima del 4%, ya que la inflación de los precios de los servicios, el crecimiento de los salarios y los alquileres compensan la ralentización de la inflación de los bienes a medida que las interrupciones de la oferta comienzan a remitir.

De hecho, el mercado laboral está mostrando signos de mejora, especialmente en EE. UU., con un número récord de ofertas de empleo y de abandonos. El número de personas que abandonaron voluntariamente su puesto de trabajo se redujo a unos todavía elevados 4,2 millones y la tasa de renuncias al 2,8%, lo que muestra que los trabajadores confían en poder encontrar otro empleo.

El crecimiento se sustentará en la demanda latente, la reconstrucción de inventarios agotados y la recuperación de servicios

Aunque la variante ómicron es todavía mediática, no creemos que represente una amenaza seria para el crecimiento en 2022. Aunque es mucho más transmisible que las cepas anteriores, los síntomas son más leves, las vacunas y las píldoras para la Covid son eficaces contra las hospitalizaciones y la morbilidad, hemos aprendido a vivir con el virus.

Aunque algunos países han declarado el bloqueo total temporal, como Holanda y anteriormente Austria, no parece que este vaya a ser el camino preferido en todo el mundo. Sin embargo, la prolongación de las restricciones podría provocar más limitaciones de la oferta que frenen el crecimiento y una mayor inflación, y no se puede descartar una variante más virulenta.

Aparte de la pandemia, hay otros riesgos en este escenario base. En el último trimestre vimos cómo todos los bancos centrales empezaron a ajustar sus políticas monetarias. Tras dos años de la flexibilización cuantitativa más agresiva jamás registrada, los bancos centrales han comenzado a retirar sus programas de compra y han empezado a subir los tipos.

Esperamos que este cambio se acelere en 2022 ante el aumento de la inflación. El mayor riesgo sería que la inflación no se moderara tanto como se esperaba en caso de que persistieran los problemas de oferta o debido a los efectos de segunda ronda y la inflación salarial. Si esto ocurriera, los bancos centrales se verían obligados a endurecer los tipos más agresivamente, con el riesgo de ahogar la recuperación.

Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales de Crèdit Andorrà Asset Management

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Informe trimestral