26 de Abril 2017
Segundo semestre de 2016, punto de inflexión en beneficios

El crecimiento de beneficios en Europa se volvió positivo en la segunda mitad de 2016 y los datos del cuarto trimestre fueron los mejores en seis años, empujados esencialmente por una recuperación en los ingresos. A diferencia del primer trimestre de 2016, cuando las compañías presentaron resultados por encima de unas expectativas rebajadas, esta vez las estimaciones se han revisado al alza. Cuatro factores que han sido vientos de cara durante los últimos años han revertido: los datos económicos son sólidos a escala mundial, los precios de las materias primas se han recuperado y se estabilizan, la inflación se está normalizando, y los mercados emergentes ya no son un lastre. Aunque el peso del rebote viene por energía, materiales y financieras, dos tercios de los sectores han visto mejoras netas. 

Desde 2007, los beneficios en Estados Unidos han subido un 30%, mientras que en Europa han bajado un 25%

Aunque las compañías norteamericanas presentaron beneficios récord en el cuarto trimestre, pensamos que hay un mayor margen de mejora en Europa. Los beneficios en el continente han crecido un 55% menos que los de EE. UU. desde los máximos de 2007-2008. Y a diferencia de sus homólogos norteamericanos, las compañías europeas no han aprovechado los bajos tipos de interés para endeudarse para recompras de acciones. En 2005, las recompras en la UE eran la mitad que en EE. UU.; hoy son solo 1/12.

No obstante, aunque los datos económicos son fuertes, hay señales de que el crecimiento está cerca de máximos.

Además, las valoraciones empiezan a estar más ajustadas en los sectores más cíclicos, y los precios parecen reflejar ya las expectativas de más fortaleza económica en el futuro. Y aunque hay margen de mejora, los márgenes no están en los  mínimos de la recesión.

Adicionalmente, hay muchos riesgos potenciales que podrían hacer descarrilar el presente escenario positivo. Una caída sostenida y significativa en el precio del petróleo, que ya ha bajado desde sus máximos, podría llevar a rebajas de beneficios en el sector energía y en el mercado en general. Aunque no esperamos desastres políticos este año, no se puede descartar del todo una victoria de Marine Le Pen, lo que pondría en cuestión el crecimiento económico. Si la inflación se disparara, obligaría a las autoridades monetarias a subir los tipos de interés más rápidamente, lo que ahogaría el rebote económico. Finalmente, cualquier desliz en China tendría consecuencias para el resto de emergentes.

Respecto a los EE. UU., el consenso para 2017 sigue alto, apoyado por las expectativas de una reforma fiscal, un empujón en el gasto en infraestructuras y una potencial repatriación de efectivo offshore. No obstante, estos vientos de cola posiblemente no se materialicen hasta 2018, si es que lo hacen. Y los beneficios de consenso de doble dígito bajo se podrían revisar a la baja.

A medida que los mercados descuenten más recuperación y puedan mostrarse excesivamente optimistas, posiblemente empecemos a reducir gradualmente nuestra posición sobreponderada en renta variable.

(Artículo incluido en la edición del Informe trimestral de mercados, marzo 2017)

Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales Crèdit Andorrà Asset Management

ETIQUETAS

Bolsa / Economía / Mercados