25 de Enero 2017
¿Queda camino por recorrer?

La fe en un cambio en el panorama macroeconómico después de la inesperada elección de Donald Trump ha catapultado a los mercados de renta variable. La pregunta es si esta tendencia alcista tiene aún recorrido.

Durante gran parte de la segunda mitad de 2016, los mercados de renta variable se vieron atrapados en un rango de cotización mientras se gestaba un cambio macro. Desde los mínimos de agosto, los tipos de interés repuntaron, las expectativas de subidas de tipos iban en aumento y los bancos centrales dejaron de implementar estímulos monetarios. Los mercados siguieron respetando niveles de cotización, pero vimos una importante rotación desde sectores defensivos como consumo no cíclico, servicios públicos y telecomunicaciones (a menudo considerados bond proxies) hacia sectores más cíclicos como industriales o financieras, que se benefician de tipos de interés más altos.

Sin embargo, el punto de inflexión fue la elección de Donald Trump como presidente. Las promesas de bajadas de impuestos, gasto en infraestructuras, repatriación de efectivo y menores regulaciones impulsaron la confianza del mercado mientras la amenaza de aranceles y controles de inmigración (negativos para el crecimiento) eran minimizados y considerados más difíciles de aprobar en el Congreso.

Es demasiado pronto para evaluar el impacto de los planes fiscales de Trump, pero el 'reflation trade' pensamos que continuará en 2017

Sigue habiendo mucha incertidumbre sobre los detalles y los tiempos de los cambios en las políticas anunciadas, lo que hace que sea demasiado pronto para evaluar el impacto de los planes fiscales de Trump, pero la esperanza está en que estas medidas impulsen el crecimiento y que la inflación se normalizará –la base de la reflación.

Teóricamente unos tipos de interés más altos impactan negativamente las valoraciones, que ya eran ajustadas en la mayoría de regiones, especialmente en Estados Unidos, pero la reflación debería apoyar la rentabilidad y los múltiplos, al menos al principio.

Por un lado, las acciones son activos reales y se benefician de un repunte en la inflación, pues las empresas ganan poder de fijación de precios.

En segundo lugar, los beneficios del tercer trimestre en la mayoría de regiones fueron positivos. Los efectos base favorables en materias primas y financieras deberían continuar, garantizando retornos positivos para el cuarto trimestre. Los márgenes de beneficios en Estados Unidos probablemente se estrecharán debido a la aceleración en el crecimiento de los salarios, pero una demanda potencialmente más fuerte, un mejor crecimiento de ingresos debido a un mayor poder de fijación de precios e impuestos más bajos podrían mitigar el efecto, o al menos hacer que eso piensen los inversores. Seguramente veremos la clásica revisión a la baja de beneficios, pues las estimaciones iniciales suelen ser muy optimistas, pero esta vez pueden ser menos importantes.

Finalmente, mientras suben los rendimientos de los bonos (aunque gradualmente), los inversores pueden inclinarse por rotar hacia la renta variable. Los bonos han recibido grandes flujos durante años mientras la renta variable veía salidas constantes. No obstante, la última semana de noviembre los fondos de renta variable estadounidense tuvieron entradas récord, de $36 mil millones, mientras que los bonos vivieron salidas de $8 mil millones. Aunque el optimismo de los inversores parece elevado, no creemos que hayan tenido tiempo de posicionar sus carteras adecuadamente.

Estos factores deberían ser constructivos para la confianza de los inversores y apoyar la tendencia alcista. No obstante, en algún momento los efectos positivos se habrán descontado. Cuanto más suban los mercados, más riesgo de decepción y más dificultad para cumplir las expectativas. Aunque los problemas políticos en Europa hayan acabado, no podemos descartar su riesgo y la volatilidad que causaría. Un dólar más fuerte y unas rentabilidades superiores podrían ralentizar el crecimiento económico, y una venta agresiva de bonos sería negativa para la renta variable. En algún punto reduciríamos nuestra sobre ponderación en renta variable, pero no todavía. Por ahora, creemos que al reflation trade aún le queda camino por recorrer.

Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales Crèdit Andorrà Asset Management

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Crèdit Andorrà / Economía / Mercados