22 de Julio 2020
¿Qué tipo de recuperación podemos esperar?

Rápidas y decisivas, las medidas políticas para hacer frente la depresión económica se mantendrán. El ritmo y la escala de intervención, así como la coordinación, se han intensificado respecto a la crisis anterior. En este ciclo, los balances de los bancos centrales del G4 crecerán colectivamente un 28 % del PIB frente al 7,1 % de la crisis financiera mundial. En EE. UU., la Eurozona, Japón, el Reino Unido y China, el déficit fiscal nominal llegará al máximo histórico del 16,9 % del PIB en 2020, después del 5,6 % en 2019. En EE. UU, los esfuerzos fiscales se dirigen directamente a los hogares y unas dos terceras partes de los desempleados reciben más que sus ingresos habituales.

Si no se produce una segunda gran ola de infecciones, la recesión tocó fondo en abril. Tras el confinamiento y la liberación de la demanda acumulada, la clara mejora de los datos ha superado todas las expectativas. En mayo, la creación de 2,5 millones de puestos de trabajo rompió la previsión de 7,5 millones de trabajos destruidos y llevó el paro estadounidense del 14,7 % al 13,3 %, muy por debajo del 19 % esperado. Las ventas al detalle en EE. UU. han doblado las expectativas y han crecido un 17,4 %. En Europa, los PMI han rebotado desde mínimos indicando una mejora significativa en el sector manufacturero y de servicios.

Tras el confinamiento y la liberación de la demanda acumulada, los datos económicos han mejorado claramente

Una vez normalizados los efectos base, ya que parte de la demanda acumulada actual se ha agotado, existe el riesgo de que el mercado laboral se mantenga débil y restrinja la demanda de los consumidores. Muchos de los sectores más perjudicados, como ocio, juego y venta al detalle, tardarán en recuperarse porque aún se aplican medidas de seguridad. Para este año, el Fondo Monetario Internacional prevé que el crecimiento mundial baje un 4,9 %, más que el 3 % estimado en abril. Para 2021, espera un crecimiento del 5,4 %, por debajo del 5,8 % anterior. El pesimismo cada vez mayor del FMI refleja el choque de suministro que hubo al principio del confinamiento y el impacto continuo de la distancia social y otras medidas de seguridad en la demanda ante los esfuerzos de algunos países por controlar la propagación del virus.

En la parte positiva, muchas megatendencias que ya existían antes de la pandemia han tomado impulso. Forzados a estar en casa, los consumidores han intensificado el uso del comercio electrónico, los pagos electrónicos, el streaming, los videojuegos y las videollamadas. Gracias a los empleados que trabajaron en casa, las empresas percibieron el potencial recorte de gastos derivado del teletrabajo, las reuniones virtuales y el espacio de oficina reducido. Los gobiernos usaron big data para seguir la evolución de la pandemia. Algunos sectores se han visto muy afectados, pero otros saldrán de la crisis como triunfadores (tecnología, multimedia y comercio electrónico). Muchas empresas invertirán más en espacios tecnológicos.

Todavía resulta difícil pronosticar la trayectoria del crecimiento. Para una previsión alcista, es necesario disponer de una vacuna, mientras que una segunda gran ola de infecciones crearía un escenario pesimista. Con pruebas generalizadas, un confinamiento selectivo y un mejor equipamiento de los hospitales, podemos evitar que el mundo vuelva a paralizarse. Pero los últimos datos pueden generar confusión y esperamos una recuperación más gradual que lo que esta fase inicial sugiere.

Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales Crèdit Andorrà Asset Management

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