17 de Noviembre 2020
Nuevos tiempos

En mi último artículo, el pasado mes de febrero, llegaba a la conclusión de que “las mejores entidades seremos aquellas que sepamos hacer convivir la atención presencial y personal con la digital y personalizada”. Y añadía que “la batalla por la eficiencia y la rentabilidad es y será constante”.

Hoy, inmersos en la pandemia del COVID-19, ninguna de las dos conclusiones parecen haber sido puestas en entredicho. Más bien todo lo contrario. El enfoque va a agudizarse en ambos vectores, a la vez que sus respuestas y consecuencias serán aún más rápidas y contundentes.

El sector bancario, especialmente en el ámbito del servicio de la banca generalista o universal, ha sido uno de los más afectados en esta crisis, que ha acabado de profundizar de forma drástica su deterioro en valoración bursátil. Como muestra un botón: la reciente y espectacular fusión de Caixabank y Bankia en España se presenta como antesala de otras fusiones y, en general, como detonante de las caídas bursátiles de los otros dos grandes líderes bancarios.

Por lo tanto, por el lado de la supervivencia, la búsqueda inmediata de nuevos partners o el impulso de operaciones que generen una mayor dimensión de negocio con la mayor rapidez -y, además, si puede ser, con la consecución del liderazgo en algún ámbito clave-, junto con la reducción de costes y la digitalización son ya una prioridad absoluta.

También es cierto que el escenario no es exactamente el mismo en todos los modelos del negocio financiero. La banca privada, pese a tener los mismos problemas inherentes a la alta competencia que la banca comercial, afronta con más solvencia los asfixiantes obstáculos derivados de la falta de rentabilidad. De hecho, la necesidad de los clientes de contar con asesoramiento profesional y personalizado es ahora aún mayor si cabe que antes de la crisis, lo que continúa haciéndola un segmento atractivo.

Para verlo claro, solo hay que recordar los aumentos registrados en los índices bursátiles norteamericanos, con subidas sensibles en los primeros meses de pandemia. Los inversores han acudido al mercado y han reconocido qué empresas o valores tendrían recorrido en esta crisis y cuáles no. Pero en la suma/resta, los mercados financieros bursátiles han aumentado sensiblemente su valor.

Encontrar nuevos partners y operaciones que generen una mayor dimensión de negocio, junto con la reducción de costes y la digitalización son ya una prioridad absoluta

Ciertamente, paradojas de esta situación.

Pese al lógico pesimismo reinante, en el ámbito económico la realidad es que posiblemente -y pese a la enorme tarea que tendremos para recuperarnos- las personas, consumidores, empleados, clientes y accionistas (¡ojo!, muchos lo somos todo a la vez) quizás no lo vemos siempre todo tan mal en todos los cestos. Quizás nuestra capacidad de resiliencia, de ver brotes de nueva vida empresarial y económica, y de deseo de optimismo y fe en el futuro son mayores de lo que muchos creen.

Siempre hemos sido capaces de seguir adelante, y aunque ahora también será difícil, nadie puede dudar de que lo conseguiremos, pese que implique asistir -más bien antes que después- a un “nuevo mundo de oportunidades y realidades”. Un mundo diferente; quiero creer que aún mejor en términos de bienestar para todos. Siempre hemos avanzado, aunque “hoy” nos toque resistir.

Joan R. Mas
Director de Comunicación Corporativa, Marketing y Transformación Digital Clientes

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Análisis / Banca privada