4 de Mayo 2021
Mejora el escenario de rendimiento

La protagonista durante este inicio de año ha sido la evolución del bono del gobierno de EE. UU. (Treasury), y eso es porque existe el riesgo de que los enormes estímulos económicos que los gobiernos están implementando despierten a la inflación y se produzca un repunte de los tipos que acabe desestabilizando a los mercados financieros. Generalmente, lo que mueve a los tipos de interés son las expectativas de crecimiento económico, la volatilidad de mercado, la inflación y la política de los bancos centrales.

Durante el primer trimestre del año ha mejorado el rendimiento de los bonos del gobierno. Así, el Bund alemán ha incrementado su rentabilidad desde el -0,57% al -0,29% (+28 pb) y el Treasury a 10 años desde el 0,92% al 1,74% (+82 pb). Los avances en la vacunación, aunque de forma desigual, y una recuperación económica sostenida pueden ser suficientes para que el rendimiento de los bonos de EE. UU. a 10 años termine el año por encima del 2%.

Precisamente por esos movimientos en el rendimiento, hemos observado una mayor volatilidad en los bonos (índice MOVE) que en la renta variable (VIX), que se ha mantenido en mínimos.

Existe el riesgo que un repunte de los tipos acabe desestabilizando a los mercados financieros.

Los inversores esperan que suba la inflación por los estímulos económicos que impulsarán la recuperación económica: es lo que se conoce como reflation trade. No obstante, los expertos, si bien esperan subidas de la inflación en el corto plazo, manifiestan que después del repunte volverá a caer. Si tenemos en consideración cómo están cotizando los breakeven de inflación en EE. UU., podemos ver que se estabilizan en torno al objetivo de la Reserva Federal del 2%.

Para ver la presión sobre la inflación, una de las claves a observar es si los cheques que repartirá la administración Biden entre la población americana se gastarán o ahorrarán. Pues bien, en una reciente encuesta se preguntó a qué pensaban dedicar estos ingresos y la media de los encuestados dijo asignar a gasto un 40% y el 60% restante, a ahorro.

Los bancos centrales siguen teniendo un papel clave con las políticas de quantitative easing, que incluyen las compras de activos y que han ayudado a generar rendimientos reales negativos. Cuando los bancos centrales decidan revertir esta política, deberíamos esperar un retorno a rendimientos reales positivos y a niveles similares al 2013.

La primera subida del tipo de referencia podría producirse en el 2023

¿Y qué sucedió en 2013? Fue lo que se denominó taper tantrum: la retirada de los estímulos por parte de la Fed provocó un alza en el rendimiento de los bonos. Actualmente, nos encontramos a medio camino de esos niveles que, recordemos, llegaron a un 3% de rendimiento del Treasury con vencimiento a 10 años.

Los bancos centrales nos tienen acostumbrados a que, cuando los mercados financieros han tenido problemas, han salido al rescate dando solución, aunque todos sepamos que eso pueda no ser necesariamente bueno. Todavía no estamos en ese escenario, pero sería lógico pensar que los inversores puedan perder su confianza en caso de desaparecer ese apoyo de última instancia.

Sea como fuere, en esta ocasión seguro que los bancos centrales han aprendido la lección y no lo harán de una manera brusca como sucedió en el 2013: irán preparando la reducción de la liquidez en el mercado y, a diferencia de otras veces en que se basaban en las perspectivas, esperarán a constatar un progreso real de la economía. El escenario base no es que la FED actúe temprano. Podemos esperar una reducción de las compras de activos en el 2022 y posteriormente observar si la inflación se mantiene de forma sostenida por encima del 2%. La primera subida del tipo de referencia podría producirse en el 2023.

Josep Maria Pon, CIIA
Director de Renta Fija y AMM de Crèdit Andorrà Asset Management

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