8 de Mayo 2017
Macron alcanza el Elíseo; llega ahora el turno de su programa político

Con sólo 39 años y sin más experiencia que dos años como ministro del gobierno de François Hollande, al frente de un movimiento fundado hace sólo un año, Emmanuel Macron se estrenará como el próximo presidente de Francia el domingo 14 de mayo, la última fecha posible según la Constitución gala.

El nuevo presidente presentará al primer ministro el mismo día de la toma de posesión y más adelante un gobierno provisional, mientras la Asamblea Nacional no está en sesiones. A la espera de las legislativas del 11 y el 18 de junio (primera y segunda vuelta), este gabinete interino preparará los proyectos de ley que luego podrán ser aprobados por el nuevo parlamento y promulgar una serie de ordenanzas y órdenes ejecutivas que no requieren la aprobación de la cámara (como el nombramiento de funcionarios).

El programa de Emmanuel Macron combina reformas estructurales con cierta consolidación fiscal. Quiere implementar una mayor desregulación del mercado laboral, a través de la negociación salarial a nivel de empresa y aplicar un límite máximo a las indemnizaciones por despido. Estas reformas, según sus palabras, deberían reducir la tasa de desempleo al 7%.

Igualmente propone una consolidación fiscal de 10.000 millones de euros, un déficit público del 1% para 2022 y reducir la carga fiscal a hogares y empresas en 10.000 millones de euros a cada uno, unos recortes parcialmente compensados por la introducción de un impuesto medioambiental. También ha hecho campaña por la simplificación del régimen de pensiones sin modificar la edad de jubilación.

El gabinete del presidente deberá implementar un programa que combina reformas estructurales con cierta consolidación fiscal

Por último, propone elevar el gasto en defensa al 2% del PIB e incrementar la inversión pública en 50.000 millones de euros. Los mayores costes deberían financiarse con ahorros públicos, con la reducción de 120.000 empleados públicos y del gasto en prestaciones sociales.

Tradicionalmente los franceses han elegido una mayoría en la Asamblea Nacional del mismo color político que el recién elegido presidente (sin episodios de cohabitación desde 2000, cuando se alinearon los términos del presidente y la Asamblea Nacional). Sin embargo, ahora existe el riesgo de una Asamblea Nacional fragmentada por diferentes razones.

El partido de Macron, En Marche!, tiene sólo un año de edad y no ha acudido antes a unas elecciones legislativas. Es probable que algunos diputados actuales, sean del Partido Socialista o de centro-derecha, se unan a la formación, lo que aumentaría las probabilidades de una victoria. Sin embargo, Macron ha dicho que al menos la mitad de sus candidatos serán nuevos en la vida política (es decir, vendrán de la sociedad civil). En segundo lugar, el ascenso del Frente Nacional desde las elecciones presidenciales de 2012 también podría reflejarse en éstas y, por último, hay que ver el efecto del pobre desempeño del Partido Socialista a escala nacional.

Una reciente encuesta sobre las elecciones generales apuntaba que En Marche! podría alcanzar la mayoría en la Asamblea Nacional. No obstante, deben tomarse con precaución estos datos, puesto que dicho sondeo se ha efectuado a escala nacional y asume que los encuestados votarán por las fuerzas políticas y no por los candidatos individuales. Sólo cuando el 19 de mayo sean conocidos los candidatos, las encuestas de opinión podrán ser más fiables.

La eliminación del riesgo electoral en Francia contribuye a reducir la prima de riesgo político en los activos de la zona euro

Si el partido del nuevo presidente no consigue una mayoría se prevén varios escenarios. Así, en caso de falta de mayoría, el presidente Macron podría establecer un gobierno en minoría con apoyos del centro-izquierda o del centro-derecha, o alternativamente tratar de establecer un gobierno de coalición. Si hubiese una mayoría (probablemente de los Republicanos), Macron se encontraría en una cohabitación; un supuesto en el que tradicionalmente el presidente nombra a un primer ministro del partido mayoritario y acepta un papel menor en la conducción de la agenda política.

Queda por tanto aún camino por recorrer y será en los comicios legislativos de junio cuando se concrete de forma definitiva el mapa político francés y las opciones reales para el nuevo presidente de sacar adelante su programa electoral. 

Los mercados, siguiendo el dicho compra con el rumor, vende con la noticia, han reaccionado con ligeras caídas a una noticia en gran parte ya descontada (Euro Stoxx 50 -0,4%). El índice francés CAC 40 cede un 0,8%, tras cerrar el viernes en su nivel más alto desde enero de 2008 y habiendo subido un 7,4% desde el 23 de abril, tras la primera ronda de la carrera presidencial.  

La prima de riesgo francesa, desde los resultados de la primera vuelta, se ha reducido en 25 puntos básicos, desde 69 pbs hasta 41 pbs, mínimos desde diciembre, aunque todavía  14 pbs por encima del nivel de 30 pbs observado el pasado septiembre, antes de que el mercado comenzara a descontar la incertidumbre electoral.

La eliminación del riesgo electoral francés reduce la prima de riesgo político en los activos de la zona euro, rebajando los diferenciales de deuda, impulsando la cotización de un euro frenado por esta incertidumbre tras el  cambio de tono en las posibles acciones del BCE y la Fed, y unas bolsas que se deberían beneficiar de unos mayores flujos inversores apoyados en valoraciones relativas más razonables y un buen entorno económico.

Se materializa así uno de los catalizadores de mercado para el que estábamos posicionados, aunque mantendremos la cabeza fría, pues nos sigue preocupando un eventual exceso de optimismo.

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Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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