23 de Enero 2018
Los Reyes no traen carbón, traen níquel

Las materias primas han tenido un retorno cercano al +4% en 2017 después de un fortísimo 2016, aunque se ha producido una divergencia importante entre la rentabilidad de unas y otras. Los metales industriales han subido un +24%, mientras que las materias primas agrícolas han vuelto a cerrar el año con caídas del -11%.

Y en 2018, ¿qué esperamos?

Petróleo y oro no atractivos. Al petróleo le favoreció en 2017 la extensión de recortes de producción por parte de la OPEP. Sin embargo, este efecto se vio compensado por el incremento de producción en EE. UU. (shale). La EIA estima que seguirá habiendo un incremento de producción shale durante 2018, lo que debería presionar el precio a la baja.

El oro suele comportarse mal cuando los bancos centrales retiran estímulos monetarios (o lo anuncian). Sin embargo, su condición de activo refugio le ha permitido cerrar 2017 en positivo, sobre todo cuando las amenazas de Corea del Norte eran más reales. En 2018 el entorno para el oro será similar.

Pero sí que hay súper tendencias que creemos que influirán positivamente en alguna materia prima. Es el caso del níquel, que en los últimos meses se ha beneficiado de cambios regulatorios en Filipinas e Indonesia a favor del medio ambiente. Y eso favorece a su precio, ya que a día de hoy el níquel se usa en más del 70% de las baterías utilizadas en vehículos eléctricos (entre ellos los de Tesla y Chevy Bolt).

El níquel se usa en más del 70% de las baterías para vehículos eléctricos, entre ellos los de Tesla y Chevy Bolt

La creciente demanda de vehículos eléctricos no está metida en el precio del níquel, puesto que a poco que se fabriquen 15 millones de vehículos eléctricos de aquí a 2025, la demanda de este metal debería aumentar cerca de un 40%, lo que con alta probabilidad provocaría escasez de oferta con su consecuente incremento de precio.

Miguel Ángel Rico
Portfolio Manager Gesalcalá

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Economía / Materias primas