5 de Julio 2019
Los bancos centrales muestran la bazuka
FED USA

La situación ha cambiado desde el inicio de año, cuando los bancos centrales se preparaban para una normalización monetaria. El actual entorno de incertidumbre, sobre todo por la guerra comercial, ha hecho que se orienten hacia una reducción de sus tipos de referencia, lo que ha impactado en la rentabilidad de los bonos, que se sitúan en niveles bajos y parece que lo harán durante más tiempo.

A principios de año, los bancos centrales apuntaban a un proceso de normalización de tipos: la FED reducía su balance y aumentaba los tipos de interés desde el 1,75% al 2,5% en los últimos doce meses y el BCE esperaba iniciar la subida de tipos a finales de este año. Pero la situación parece haber cambiado a causa del aumento de la incertidumbre.

El principal foco: el aumento del proteccionismo y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero con un ojo en la evolución del Brexit, la renuncia de Theresa May y la elección de un nuevo primer ministro (por cierto, el controvertido Boris Johnson encabeza las encuestas); en el procedimiento abierto por parte de la Comisión Europea sobre Italia por un déficit excesivo; y en el precio del petróleo ante la subida de tono entre Estados Unidos e Irán. Podemos afirmar que el presente año está funcionando a golpe de los tuits que escribe Donald Trump y que han incidido en que las noticias sean más binarias.

Los tipos han bajado dramáticamente por la aversión al riesgo y por el cambio de retórica de los bancos centrales

Por otro lado, se observan mayores signos de desaceleración económica: revisiones a la baja por parte de los principales organismos internacionales, como la OCDE o el FMI, o, si observamos los indicadores adelantados, como el PMI manufacturero, que actualmente se sitúa ligeramente por debajo del nivel de 50 (que es el valor que separa la zona expansiva de la recesiva), todo ello indicaría que entramos en una fase de debilidad económica. Por tanto, en el entorno actual hay más riesgo de acomodación monetaria que de proceso de normalización.

En junio de 2019, la probabilidad de que la Reserva Federal en Estados Unidos baje los tipos este año está próxima al 90%. El BCE afirma que, en caso necesario, utilizará todos los instrumentos a su alcance para reactivar la economía. Esto ha llevado a los futuros sobre el euríbor a 3 meses a cotizar que los tipos de interés a ese plazo no entrarán en positivo hasta el 2023.

Y no solo se trata de la Fed o el BCE; el Banco del Japón (BoJ) manifiesta que puede seguir con el proceso de flexibilización cuantitativa; el Banco Central Australiano (RBA) recientemente ha bajado tipos del 1,5% al 1,25%; y el Banco Central de Nueva Zelanda (RBNZ) bajó su tipo de referencia del 1,75% al 1,5%. Solo el Banco de Inglaterra (BoE) está pendiente de subir los tipos, pero a la espera de cómo se desarrolle el Brexit.

Podemos afirmar que el presente año está funcionando a golpe de los tuits que escribe Donald Trump

Antes de concluir me gustaría mencionar dos estudios recientes. El primero, del BCE y titulado Is there a zero lower bound? The effects of negative policy rates on banks and firms, manifiesta que los tipos negativos son muy efectivos y que los bancos incluso incrementan el crédito como resultado. Sin duda, un mensaje dovish que refuerza el mantenimiento de los tipos negativos. Y el otro, sobre la deuda corporativa, publicado por la OCDE y titulado Corporate Bond Markets in a Time of Unconventional Monetary Policy alerta sobre el aumento del volumen emitido, que en los últimos diez años se ha multiplicado por dos, y que es de peor calidad crediticia (por ejemplo, el 50% de la deuda corporativa investment grade en Estados Unidos es del tramo BBB, el rating más bajo de la categoría).

En definitiva, en ausencia de inflación al alza y con los bancos centrales dispuestos a utilizar las diferentes herramientas a su disposición en caso de que fuera necesario (rebaja de los tipos de interés, nuevo QE, etc.), parece razonable esperar que se mantengan los tipos de interés bajos. No hay que menospreciar que la mayoría de inversores perciben que la política monetaria puede acolchar los shocks a los que hacíamos referencia al inicio. El sentimiento cambiaría, sin duda, si se desvanecen las incertidumbres. Si, por ejemplo, Trump, inmerso en su proceso de reelección presidencial, se ve más presionado a conseguir un acuerdo comercial con China, los tipos deberían subir al reducirse las preocupaciones sobre el crecimiento.

Josep Maria Pon, CIIA
Director de Renta Fija y AMM Crèdit Andorrà Asset Management

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