Latinoamérica: navegando en incertidumbre

Los mercados emergentes empezaron con el pie izquierdo el 2T18. Un rebote repentino del dólar causó estragos en las diferentes economías. Sin embargo, este daño fue en diferentes magnitudes. Los países más castigados han sido los que tienen fundamentales más frágiles, con mayores desbalances e incertidumbres económicas y políticas.

El mercado de renta variable, que se puede considerar un indicador líder, ha reflejado este hecho y algunos mercados ya se encuentran en lo que teóricamente se considera un bear market, como es el caso de Brasil, Turquía, China o Filipinas, que han caído aproximadamente un 20% o más desde su nivel máximo reciente. En la otra cara de la moneda, algunos índices de renta variable en emergentes han sido resilientes a la coyuntura, como es el caso de Colombia, Perú, India, Rusia o Taiwán, entre otros, los cuales han corregido cerca del 6% desde el máximo más reciente. Un fenómeno totalmente llamativo. 

Observando Latinoamérica, el comportamiento ha sido muy similar, pero el efecto más brusco fue en los tipos de cambio. Tanto el real brasileño como el peso mexicano y el argentino sufrieron una fuerte depreciación, mientras que el peso colombiano, el peruano y el chileno lo hicieron en menor magnitud. El caso más llamativo fue el de Argentina, donde se vivió un ataque a la moneda, lo cual llevó al Banco Central a aumentar la tasa REPO al 40% y al presidente Macri a solicitar una línea de crédito al FMI por valor de 50 mil millones de dólares. Al conocerse el acuerdo, las autoridades anunciaron una oferta por 5 mil millones de dólares a ARS/USD 25; no obstante, el tipo de cambio se depreció de nuevo hasta ARS/USD 28, y aún se encuentra bajo presión. El tipo de cambio flotante continuará su tarea, y posiblemente equilibrará los desbalances vía depreciación. Sin embargo, vuelve a brillar el denominado carry trade debido a las altas tasas de interés que mantiene el país. Es momento de evaluar el riesgo/retorno y añadir Argentina al radar. 

Por otra parte, nos encontramos con inflaciones históricamente bajas. En los mercados emergentes, la inflación para el 2018, de acuerdo con el FMI, se espera que sea del 4,6%, y en LatAm del 3,6%, niveles históricamente bajos. En consecuencia, los bancos centrales han tenido una política monetaria más flexible, disminuyendo las tasas de interés y reduciendo el carry trade que tanto ayudó a reducir un poco la fragilidad de la región –con algunas excepciones, como el caso de Argentina–. Una política más restrictiva en EE. UU. opaca aún más esta estrategia. Posiblemente estemos muy cerca del punto de inflexión en la política monetaria en LatAm pues el pass-through de la depreciación, junto con precios superiores del petróleo, pesará en los precios. Sin embargo, la búsqueda de rendimiento aún desempeña un papel determinante y la estrategia no se puede descartar. 

La noticia positiva es que tenemos herramientas para distinguir las economías más atractivas. En primer lugar, debemos evitar aquellos países que sufren de déficits gemelos y/o desbalances muy grandes; en segundo lugar, las materias primas marcaron piso y recientemente se han fortalecido, lo cual debería beneficiar a las economías exportadoras de estos bienes. Por último, buscar economías sujetas a disciplina fiscal y en camino a realizar los ajustes económicos necesarios. En conclusión, en LatAm preferimos países como Colombia, Perú y Chile, tanto en renta variable como en renta fija, y se debe mirar con más detenimiento México, Brasil y Argentina. 

Es posible que el segundo semestre del año nos traiga un viaje largo y con vértigo, puesto que, de continuar el auge de las políticas antiglobalización, las guerras comerciales, una política monetaria más restrictiva y una mayor fortaleza del dólar se generará un escenario más pronunciado de risk-off.

Diego Fernando Agudelo López
Analista LatAm

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