22 de Mayo 2017
LatAM: mantener la inversión

Hay muchas noticias buenas en Latinoamérica. Después de seis años de desaceleración económica, que llegó hasta una contracción de más del 2% en la primera mitad de 2016, el crecimiento económico está acelerando y debería sobrepasar el 1% en 2017 y el 2% en 2018. Al mismo tiempo, la inflación (excepto en Venezuela y Argentina) cae rápidamente desde su máximo de casi el 8% a finales de 2015 hacia un 4% o menos este año. Esto da margen a la mayoría de bancos centrales para bajar los tipos de interés.

Hay tres motores importantes en esta gran recuperación. En primer lugar, Latinoamérica se está beneficiando de un mayor crecimiento económico global. El crecimiento del PIB mundial se espera que acelere del 2,9% en 2016 al 3,2% en 2017 y al 3,4% en 2018, empujado por una aceleración en los EE. UU. y en algunos mercados emergentes. En segundo lugar, los precios de las materias primas han repuntado de forma significativa, ayudando a mejorar las balanzas fiscales y de déficit. En tercer lugar, las reformas estructurales (en especial en Brasil y Argentina) han mejorado las perspectivas de crecimiento económico a más largo plazo.

La mayor economía de Latinoamérica, Brasil, es el mejor ejemplo de este éxito reciente. La inflación cayó de más del 10% hasta menos del 5% y debe seguir bajando. El Banco Central está recortando agresivamente su política de tipos, que debería alcanzar el 9% a finales de 2017, desde el 14,5% a principios de 2016 y el 12,25% en el primer trimestre de 2017. En 2017, Brasil debería salir finalmente de una de sus peores recesiones, que ha durado más de dos años, con un crecimiento del PIB esperado de cerca del 1% en 2017.

Un mayor crecimiento económico en la zona, el repunte en el precio de las materias primas y las reformas estructurales sobre todo en Brasil y Argentina son los tres motores importantes de la recuperación que vive Latinoamérica

El problema es que las dinámicas económicas positivas son bien conocidas y, por tanto, la mayoría ya están descontadas. En 2016, el índice MSCI Latin America tuvo un retorno de más del 30% en USD. Y en el primer trimestre de 2017 le sumó otro 14%.  En renta fija, los bonos soberanos en USD ganaron un 18% desde principios de 2016, reflejando la mejora en la balanza fiscal y las perspectivas de crecimiento.

Así pues, ¿cuáles podrían ser los factores que podrían sorprender a los mercados en 2017?

Primero, si los precios de las materias primas siguen subiendo, habrá más ventajas para sus exportadores. Los fundamentales positivos en el mercado del petróleo podrían llevar a precios más altos.

Segundo, cualquier desviación de la situación global de liquidez en los mercados financieros y el camino de las políticas monetarias (en especial su impacto en el USD). Parece que el ritmo endurecido de la Fed se moderará, especialmente con el riesgo del retraso de la reforma fiscal en EE. UU. Con más rumores de tapering en el programa de compra de bonos del BCE, el USD puede debilitarse, lo que sería positivo para los activos latinoamericanos.

Tercero, cualquier cambio en el sentimiento hacia las políticas de Donald Trump podría tener impacto. Pero de momento parece que estas preocupaciones se desvanecen, lo que es positivo (sobre todo para el peso mexicano).

Finalmente, en el frente doméstico hay otro paso importante en las reformas en Brasil (pensiones) que podría ser un motor de rendimiento. También hay elecciones en Argentina y Chile, que podrían ser un riesgo (no suele ser buena idea invertir antes de elecciones). Los países andinos son menos atractivos en general. Actualmente, aconsejaríamos a los inversores que se centraran en acciones brasileñas y en el peso mexicano.

 

(Artículo incluido en la edición del Informe trimestral de mercados, marzo 2017)

Pascal Rohner, CFA®
Director de Inversiones de Banco Crèdit Andorrà (Panamá)

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