29 de Octubre 2018
La responsabilidad social de nuestro dinero

Los cambios acelerados que estamos viviendo nos llevan, a todos los niveles, a continuas modificaciones de escenario. Para poder adaptarnos y superarlo con éxito, hace falta un cambio de mentalidad. Los nuevos retos precisan de nuevas fórmulas y la banca privada no es ajena a esta realidad.

En el centro de este cambio está emergiendo un nuevo tipo de inversor o ahorrador —especialmente, entre las generaciones más jóvenes— interesado en saber para qué se utiliza su dinero y en qué se invierten sus ahorros. Son personas que tienen muy presente la responsabilidad social de su dinero y a los que hay que convencer, eso sí, que esa responsabilidad no está reñida con la rentabilidad.

La catarsis del cambio se basará, por tanto, en la sostenibilidad y en el impacto de las inversiones. Ahí es donde las entidades financieras, no solo por un afán de estrategia y rentabilidad comercial, debemos alinearnos con la ciudadanía. Debemos trabajar con ella, no para ella.

Somos ya muchas las entidades financieras que estamos desarrollando un papel destacado en la adopción de medidas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas

Cada vez más ciudadanos buscan instituciones que les ayuden a casar sus necesidades financieras con las de una sociedad más amplia. Y entiendo que es ahí donde la banca privada debe jugar un rol todavía más determinante. Somos ya muchas las entidades financieras que estamos desarrollando un papel destacado en la adopción de medidas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Por tanto, estamos sensibilizadas para contribuir a reducir la pobreza, proteger el planeta y promover iniciativas para que todas las personas tengan oportunidades de prosperidad.

Un estudio de la universidad de Harvard apunta que las compañías que se enfoquen hacia la sostenibilidad tendrán empleados más satisfechos y generarán un mayor rendimiento; es decir, serán más productivas

Conceptos como la salud, la educación, la riqueza, la energía, el desarrollo económico, el consumo responsable o la innovación forman parte de las preocupaciones de gran parte de la ciudadanía en todo el mundo. La banca privada no puede permanecer ajena a dichas aspiraciones globales y debe seguir un modelo de negocio sostenible y ofrecer estrategias de inversión responsables y compatibles con estos conceptos. En este sentido, el desarrollo de productos financieros sostenibles es una realidad cada vez más extendida.

Un estudio reciente de la escuela de negocios de Harvard apuntaba que las compañías que se enfoquen más hacia la sostenibilidad tendrán empleados más satisfechos y generarán un mayor rendimiento. Es decir, serán más productivas. Por lo tanto, la recompensa de este cambio no será solo externa, sino también interna. Y, en el caso de la banca privada, comportará un crecimiento más sostenible.

Estoy convencido de que un enfoque hacia un impacto social positivo por parte de la banca privada será un plus para su propia competitividad y rentabilidad. Y también entiendo que, como ya apuntan algunos, si no cambiamos lo que hacemos y cómo lo hacemos, serán los propios clientes los que harán el cambio por nosotros. Debemos hacer una apuesta decidida para crear una nueva banca privada para un nuevo mundo. Y este nuevo mundo, no lo olvidemos, ya está ahí.

Artículo publicado en la edición del 28 de octubre de 2018 del suplemento 'Dinero' de 'La Vanguardia'

Xavier Cornella Castel
Consejero ejecutivo y director general Crèdit Andorrà

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