6 de Mayo 2021
¿Invertir o especular?

¿Quién no tiene un familiar, un amigo o un conocido que le ha contado los importantes beneficios que ha obtenido «invirtiendo» en los mercados financieros en cuestión de pocos días? Pues bien, sin entrar en si lo que nos cuentan es del todo cierto o no, les deberíamos corregir y decir que en este caso no están invirtiendo, sino especulando.

Y es que es importante saber distinguir entre ambos conceptos: inversión o especulación. No porque uno sea preferible al otro, sino porque la elección entre ellos dependerá de los objetivos de cada persona y del riesgo que se quiera asumir para alcanzarlos. Por lo tanto, hay que tener clara la definición de cada concepto antes de acercarse a los mercados financieros.

Empecemos por entender qué es invertir. Si lo buscamos en el diccionario, encontraremos que significa emplear una cantidad determinada de dinero en un proyecto concreto, un negocio o un instrumento financiero para intentar obtener ganancias. Por lo tanto, a la hora de decidir una inversión, hay dos decisiones claves a tomar: qué capital se quiere invertir y en qué proyecto se quiere invertir.

La primera cuestión dependerá de la situación financiera de cada uno (invertir siempre el capital que no se necesita a corto plazo); y para contestar a la segunda, propondría seguir los pasos que el famoso Benjamin Graham nos explicó en su libro El inversor inteligente y que ha sido fuente de inspiración de grandes inversores, como el mismísimo Warren Buffett. Estos pasos se pueden resumir en estos tres conceptos básicos:

1- Hacer un análisis exhaustivo del activo en el que queremos invertir, es decir, conocer bien la empresa, el sector, la competencia y el margen de beneficios, así como sus expectativas. 

2- Disponer de un margen de seguridad, que hace referencia a la relación entre el valor de cotización de la empresa y su valor intrínseco, basado en factores fundamentales. Cuanto mayor sea la diferencia entre ellos, mayor será el margen de seguridad. Por lo tanto, el análisis fundamental de las acciones es la piedra angular de la inversión.

3- Paciencia, ya que el rendimiento de la inversión se materializará cuando el mercado se dé cuenta del verdadero valor del activo. Por ello, normalmente el concepto de inversión va asociado al largo plazo.

Si ahora ya tenemos claro qué significa invertir, vamos a tratar de explicar qué se entiende por especular. Cuando hablamos de especular, hacemos referencia a la compra o venta de un activo financiero que prevemos que caerá o subirá en un futuro próximo. Por lo tanto, se trata de una práctica más arriesgada, ya que intenta aprovechar fluctuaciones a corto plazo de los precios de los activos financieros.

Unas fluctuaciones que muchas veces no tienen nada que ver con el valor intrínseco del activo, sino con movimientos de los mercados financieros en general. Así, a diferencia de la inversión, en los procesos especulativos, el análisis técnico o chartista tiene un peso muy importante para prever los movimientos de los activos a corto plazo.

Una vez definidas las dos aproximaciones a los mercados financieros, solo queda que cada uno de nosotros haga su propia reflexión de qué objetivos y qué riesgo quiere asumir para determinar por cuál de las dos opciones se decanta. Si bien es cierto que la especulación puede tener más adeptos en el mundo actual de la inmediatez en conseguir resultados, no debemos olvidar los riesgos que conlleva.

La historia financiera está llena de crisis especulativas, la primera de ellas en la Era Moderna fue la «tulipomanía» que se vivió en el siglo XVII en los Países Bajos y que situó el precio del bulbo de tulipán en 1.000 florines cuando el salario medio anual estaba en los 150 florines.

Pero, como bien se dice, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y otras burbujas han estallado desde entonces: el crack de 1929, las empresas «punto.com» (¿quién no recuerda Terra?) o la crisis financiera global del 2008, entre otras. Y más recientemente, se han visto ejemplos de movimientos irracionales en los mercados financieros, como ha sido el caso de GameStop o las criptodivisas.

En definitiva, pensemos en qué queremos y qué riesgo estamos dispuestos a asumir antes de actuar y no nos dejemos llevar por los cantos de sirena del dinero fácil y rápido que ofrece la especulación, y quizás el análisis más fundamental de la inversión nos permita, como a Ulises, llegar sanos y salvos a buen puerto.

La Tribuna, "Diari d'Andorra", 6 de maig del 2021

Ignacio Fonseca
Director de Gestión de Activos de Crèdit Andorrà

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