4 de Julio 2019
Hoy es Nochebuena y mañana Navidad

El 24 de diciembre de 2018 el secretario del Tesoro de Estados Unidos convocó a ejecutivos de los grandes bancos para hablar sobre la liquidez del mercado, al mismo tiempo que Donald Trump se preguntaba si tenía autoridad para despedir al presidente de la Reserva Federal…

La noticia asustó a los mercados –prefieren una Fed independiente y no les gustan nada las cumbres de emergencia relacionadas con la banca–, y los inversores vendieron 3.800 millones de dólares de ETF Smart Beta. Ese nivel de salidas estaba muy por encima de 1,5 desviaciones estándar de lo que es el promedio diario.

Este fenómeno ocurrió la última Nochebuena. En realidad, no es que pasara tan sólo ese día, pero sí que ese día fue el desencadenante más notorio de lo que venía ocurriendo: la bolsa americana había caído un -20% y la friolera de un -40% en términos de valoración. Lo que sucedió en esa jornada fue la acumulación masiva de ventas, entre ellas las provocadas por salidas gigantes de muchos ETF y que retroalimentaban y presionaban el precio a la baja.

El importante crecimiento en cuanto a activos bajo gestión de los ETF llamados Smart Beta (beta inteligente) puede provocar consecuencias perjudiciales para el sistema financiero.

Los ETF Smart Beta son una aproximación alternativa a la inversión pasiva en índices. Los ejemplos más claros de estos ETF son aquellos con sesgo sectorial o que siguen una metodología formada por reglas fijas distintas de la simple capitalización bursátil, es decir, reglas en las que sólo invertir en compañías con ciertas características.

La moda de los ETF Smart Beta es tal que los índices alternativos ahora son más populares incluso que los tradicionales como aquellos que siguen el índice S&P 500.

¿Y esta tendencia ha recompensado a los inversores que invierten en ellos? Por ahora no: los ETF han tenido unos retornos un 1% anual por debajo de los rendimientos que han registrado los índices tradicionales.

Sin embargo, la gran preocupación y por lo que merece la pena hablar de estos instrumentos no es tanto la rentabilidad de los mismos, sino los efectos secundarios inesperados del crecimiento de tales alternativas. Los excesivos flujos hacia estos fondos, que se centran en segmentos específicos del mercado, ejercen una presión desproporcionada en los precios de las acciones subyacentes, y la forma en que los inversores usan estos ETF pueden empeorar los shock del mercado.

Liquidez y capitalización bursátil

En cuanto al impacto en los precios y la volatilidad que pueda generar, irónicamente muchos ETF Smart Beta todavía constituyen los pesos de cada acción en función de la capitalización bursátil. 32 de los 50 principales índices alternativos que replican los ETF (clasificados por AuM) todavía lo hacen exclusivamente de esta manera en lugar de a través de algo más estratégico.

Aunque parezca irónico, esto no debería ser sorprendente. Los ETF ofrecen a sus inversores liquidez intradía, ya que es clave para poder comercializarlos. Para poder ofrecer liquidez intradía, deben tener constituyentes líquidos, y esa necesidad empuja a los ETF a ponderar en función de la capitalización bursátil. ¡Dios mío, si estás ofreciendo algo tan fashion como los Smart Beta, al menos intenta seguir reglas distintas para seleccionar compañías, y no mediante capitalización bursátil como los ETF tradicionales!

La gran preocupación

La gran preocupación es que los ETF tradicionales, junto con estos ETF con mandatos estratégicos, puedan producir una presión a la baja sobre los precios de las acciones de gran capitalización en caso de caídas del mercado: ya saben, el típico caos que se produce cuando una gran multitud intenta salir al mismo tiempo de la misma habitación. Como por ejemplo, en el fenómeno ocurrido el 24 de diciembre comentado en la primera parte de este artículo.

¿La huida de los ETF Smart Beta creó una retroalimentación y empeoró el comportamiento del S&P 500? Aunque no es fácil de concretar, con ese nivel de salidas, es evidente que genera un impacto sustancial en el mercado.

La propagación de estos índices alternativos puede estar acumulando problemas. Además, en su conjunto, los inversores suelen invertir y desinvertir en momentos inapropiados cuando realizan sus inversiones en ETF. Como cuando hoy es Nochebuena, mañana es Navidad (y se ve todo diferente), mejor adoptar una estrategia de buy and hold para obtener mejores resultados.

Miguel Ángel Rico
Portfolio Manager Gesalcalá

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Análisis / Cocinando Alpha