9 de Junio 2017
Flash macro y de mercados: Theresa May gana las elecciones pero pierde la mayoría absoluta

Habiéndose asignado 644 de los 650 escaños del Parlamento Británico, los conservadores de Theresa May logran 314 escaños (-12 frente a las pasadas elecciones), los laboristas 262 (+29), los nacionalistas Escoceses 35 (-21) y los liberales 12 (+4). Los Tories, que antes de que se convocaran los comicios partían con 330 asientos en Westminster, se quedan lejos de la cifra mágica de 326 que les hubiera otorgado la mayoría absoluta.  

Estos resultados obligarán a Theresa May a pactar y formar un gobierno de coalición, lo que dificulta a la primera ministra gobernar en solitario y añade más dificultades para negociar la salida del Reino Unido de la Unión Europea. No se descarta una posible dimisión e incluso elecciones anticipadas a medio plazo. 

Los 10 diputados logrados por el Partido Unionista Democrático son el último salvavidas al que podrían aferrarse "in extremis" los conservadores para formar una coalición de Gobierno. Los unionistas norirlandeses se han ofrecido para "defender el Brexit y la unión".   

Un escenario alternativo implicaría que el Partido Laborista llegue a algún acuerdo con el Partido Nacional Escocés, los Demócratas Liberales y otros partidos, aunque dada la aritmética electoral tras los comicios, tal arreglo parece complicado en estos momentos.  

No puede descartarse tampoco una repetición de la experiencia de 1974, que vio unas segundas elecciones generales, en esa ocasión nueve meses después de la primera, también con un resultado inconcluso. 

A Theresa May la partida no le ha salido como esperaba. Adelantó de manera voluntaria unos comicios para fortalecer su liderazgo, pero ha salido más debilitada frente a Bruselas y ante sus propias filas. Sin duda el panorama político y económico y la postura del Reino Unido hacia el “Brexit” se han complicado.   

La primera ministra May podría incluso dimitir tras estos resultados y por tanto, habría que elegir un nuevo líder para el partido conservador. Phillip Hammond o Anna Soubry son probablemente los mejores representantes del “Brexit suave” que este resultado parece apoyar, pero les resultaría imposible gobernar con una estrecha mayoría dada la línea dura de los euroescépticos en el partido conservador. Esto subraya la probabilidad de unas nuevas elecciones como hemos señalado. En el lado del Brexit duro estarían Boris Johnson, tal vez Andrea Leadsom y Michael Fallon, que tendrían un mandato extremadamente débil dado el resultado de esta elección que parece favorecer una postura frente a la Unión Europea menos combativa. 

La campaña electoral no parece haber manifestado un cambio de opinión hacia la decisión del voto del año pasado sobre el Brexit, y el ligero aumento en el voto y el número de escaños de los demócratas liberales (el partido que ha expresado la mayor oposición al Brexit) es consistente con esta visión. Por tanto no parece probable que, incluso con un cambio de gobierno, la decisión de abandonar la UE se revierta.  

Durante los próximos 18 meses, el parlamento británico tendrá que aprobar legislación importante sobre el Brexit, que será complicada de aprobar tras los resultados electorales, incluyendo la rebelión de grupos de diputados conservadores. Esta disidencia interna hace que el camino doméstico del “Brexit” sea menos evidente y reduce la posibilidad de que los conservadores puedan presionar en ciertos compromisos polémicos (por ejemplo, un acuerdo financiero) para facilitar las conversaciones de salida de la UE y acordar una transición en tiempo suficiente para la salida del Reino Unido en marzo de 2019.

Pero este mandato más débil de los conservadores para abandonar el mercado único y la unión aduanera limita las formas más duras del Brexit. Es probable que se necesiten compromisos para conseguir suficiente apoyo interno en el parlamento para un acuerdo final. La mayoría de partidos e incluso muchos diputados conservadores apoyan formas más suaves de “Brexit”. 

Más allá del Brexit, muchos de los planes económicos del Partido Conservador se ven comprometidos (simplificación fiscal, reforma de las pensiones, educación, partes de la agenda regulatoria) dadas las necesidades de apaciguar a una base más amplia de diputados conservadores. El programa conservador apuntaba a un incremento del gasto en salud y educación, pero el débil mandato de los conservadores puede significar que las medidas para financiar este gasto adicional sean difíciles de acordar, aunque sí se espera un impulso fiscal si vemos que la economía se ralentiza. 

La mayor incertidumbre política, exacerbada por las divisiones conservadoras sobre el “Brexit”, apuntaría a un posible debilitamiento del crecimiento económico en el Reino Unido en el corto plazo. Sin embargo, las perspectivas de una política fiscal más laxa y un “Brexit menos duro” sugieren unas mejores perspectivas a medio plazo.

Como conclusión, se incrementa la prima de riesgo debido a la incertidumbre relacionada con la formación de un nuevo gobierno, las negociaciones con la Unión Europea y la política fiscal que finalmente se aplique. Un “Brexit duro” por el contrario parece perder fuerza. 

Esta prima de riesgo se refleja principalmente en la libra esterlina (-1,74%), que sin embargo favorece su mercado de acciones. La correlación actual entre el FTSE 100 y la libra es cercana al -0,58 (la más negativa en una década), así que por cada 10% de caída de la libra esterlina, el mercado sube alrededor de un 6% gracias al importante peso de las compañías exportadoras. Los exportadores con poca exposición al mercado nacional pero con una alta sensibilidad a la libra esterlina (mineras, sanidad, energía) se ven beneficiados, mientras las compañías de consumo doméstico (minoristas alimenticios y no alimenticios) se ven afectadas por el aumento de la incertidumbre política. 

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Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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