10 de Febrero 2017
Flash macro y de mercados: reuniones de los bancos centrales

Los bancos centrales inician el año eclipsados por el presidente Trump

El comienzo del año ha tenido un único protagonista en el panorama político y económico mundial, el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump. Un protagonista que ha conseguido incluso eclipsar a los hasta ahora grandes actores del escenario económico, los bancos centrales.

Por esta razón, y porque las recientes reuniones de política monetaria se han saldado sin novedades de calado, no hemos visto grandes titulares sobre las últimas decisiones de los principales bancos centrales (Reserva Federal, Banco Central Europeo, Banco de Japón y Banco de Inglaterra).

En nuestra presentación de Estrategia 2017 apuntamos a que más que empeñarnos en la tarea de tratar de adivinar qué ocurrirá en los mercados, es más importante entender el entorno en el que nos toca invertir para poder adaptarnos y tomar las decisiones más correctas. Por ello, calibrar la posición de los bancos centrales sigue siendo importante.

La Reserva Federal, cautela ante la incertidumbre

La Reserva Federal mantuvo sin cambios los tipos de interés en la reunión celebrada el primero de febrero, apuntando a una reciente mejora en el sentimiento de los consumidores y las empresas, aunque se abstuvo de comprometerse con la opinión de que las perspectivas se han fortalecido, reflejando cierta precaución. En cuanto a la inflación, expresó más confianza en que “la inflación aumentará al 2% a medio plazo", aunque algunos indicadores han mejorado últimamente.

Dada la incertidumbre actual sobre la dirección de las políticas fiscales y comerciales, es probable que la Reserva Federal mantenga los tipos actuales hasta el mes de junio para tener una mayor claridad sobre el tamaño, la composición y el momento del estímulo fiscal que prepara la administración Trump.

Si bien tendremos más información sobre los detalles de ese estímulo propuesto en el discurso del presidente Donald Trump en una sesión del Congreso a finales de febrero, pasarán todavía algunos meses hasta que se compruebe si Congreso y Senado apoyan dicho plan. Hasta ese momento la Fed no se querrá comprometer, especialmente mientras la inflación siga ligeramente por debajo de su objetivo del 2%.

El llamado Border Tax, el impuesto a las importaciones para reducir el déficit comercial, podría tener un notable efecto en la inflación de los Estados Unidos, al encarecer las importaciones

Aunque hay un cierto acuerdo entre los republicanos en el Congreso y el presidente en lo relacionado con los recortes de impuestos personales, queda por ver si Trump apoyará las reformas fiscales a las empresas sugeridas por el Congreso, entre las que se incluiría el llamado Border Tax (impuesto a las importaciones) para reducir el déficit comercial. Este impuesto podría tener un notable efecto en la inflación de EE.UU. –encarecería las importaciones– y, en consecuencia, en la política de la Fed. Tampoco está claro si el Congreso apoyará cualquier plan para aumentar el gasto en infraestructuras, debido al elevado nivel de deuda del país y las reticencias del Partido Republicano a seguir incrementándolo.

Dado que los primeros diez días de la presidencia han visto las críticas de senadores republicanos sobre las políticas de inmigración e incluso el voto contrario a ciertos candidatos de Trump para su gabinete, no es inconcebible que las relaciones entre el presidente y los senadores republicanos moderados se compliquen. Puesto que los republicanos sólo tienen una mayoría de dos senadores, esto podría incluso significar que no veamos la aprobación de estímulo fiscal alguno.

Ante los diferentes escenarios potenciales, la cautela de la Fed es comprensible. En su testimonio bianual ante el Congreso (14 y 15 de febrero) quizás su presidenta Janet Yellen arroje algo más de luz al respecto.

 Banco Central Europeo. A pesar de la inflación, mantiene el rumbo

El presidente, Mario Draghi, confirmó el compromiso del Banco Central Europeo con los planes anunciados el mes pasado de comprar 80.000 millones de euros de activos mensuales hasta el mes de marzo y posteriormente 60.000 millones de euros al mes hasta, al menos, final del año. También reiteró el compromiso de que el ritmo o la duración de las compras de activos podrían incrementarse si fuera necesario. Subrayó una vez más que la decisión de reducir el ritmo de las compras de bonos a partir de abril no debe considerarse como tapering, y que cómo o cuándo terminar las compras aún no había sido discutido.

Aunque es probable que la inflación general suba con cierta fuerza en los próximos meses, la inflación subyacente se espera que aumente de manera gradual, ya que el crecimiento de los salarios sigue siendo moderado

Si bien la recuperación en la zona euro ha continuado, para Draghi existen riesgos a la baja en la previsión del BCE de un “crecimiento sostenible durante los próximos dos años”. Argumentó también que, aunque la inflación apuntaba a que rebasaría las previsiones de diciembre del BCE a corto plazo (1,3% para 2017), esto reflejaba los efectos de la energía, que serían transitorios y que todavía no había indicios de una tendencia al alza convincente de la inflación subyacente.

El Consejo de Gobierno continúa esperando que los tipos de interés permanezcan en los niveles actuales durante un período prolongado de tiempo y más allá del final del programa de compra de activos, lo que sugiere que la normalización de los tipos de interés todavía no está cerca. El objetivo sigue siendo mantener las condiciones financieras actuales de modo que el endeudamiento de empresas y hogares siga beneficiándose.

El BCE sigue viendo los riesgos para el crecimiento sesgados a la baja, y todavía no hay una tendencia al alza en la inflación subyacente. Aunque es probable que la inflación general suba con cierta fuerza en los próximos meses, la inflación subyacente se espera que aumente más gradualmente, ya que el crecimiento de los salarios sigue siendo moderado. Por esta razón, el BCE no se verá presionado por esta tendencia de la inflación que se juzga transitoria y que tiene implicaciones limitadas en la política monetaria. Un análisis más profundo y la reevaluación de las perspectivas, junto con lo que significa para el posicionamiento y la estrategia del BCE, probablemente tendrá que esperar hasta marzo, cuando sus nuevas proyecciones estén disponibles.

Banco de Japón, sin inflación no habrá cambios

El Banco de Japón decidió en la reunión de política monetaria mantener el status quo. Decidió no modificar la política monetaria, como se esperaba, y no revisó ni su objetivo de compra de bonos gubernamentales (80 billones de yenes al año) ni el de compras de ETF (6 billones anuales).

Sin embargo, en el Informe de perspectivas de enero, el Banco de Japón sí revisó sus perspectivas de crecimiento económico frente a las publicadas en octubre, en el que reflejó “la mejora en las economías mundiales y la depreciación del yen, además de una revisión al alza del PIB debido a la revisión de sus estadísticas”.

Así las expectativas de los miembros del Consejo de Política Monetaria se sitúan en +1,4% (vs. +1,0% en octubre) para 2016, un +1,5% (+ 1,3%) para 2017 y un +1,1% (+0,9%) para 2018. Las expectativas de crecimiento de la inflación para el año 2017 (+1,5%) y 2018 (+1,7%) se mantuvieron inalteradas.  

La autoridad monetaria apuntó que continuará con sus medidas monetarias “cuantitativas y cualitativas”, así como el control de la curva (rentabilidad del bono gubernamental a diez años en torno a cero), con el objetivo de lograr la estabilidad de precios del 2%, mientras sea necesario para alcanzar este objetivo de manera estable.  

A pesar de que el Banco de Japón elevó sus proyecciones de crecimiento, advirtió que las perspectivas para alcanzar su meta de inflación del 2 por ciento permanecieron inciertas, lo que sugiere que desconfía de la voluntad de Japón de elevar los salarios, considerados vitales para impulsar la demanda interna.

Las perspectivas de recuperación económica y el alza de las rentabilidades de los bonos ante las esperanzas de las políticas pro-cíclicas de la administración Trump han alentado la especulación de un cambio de sesgo en la política monetaria por parte del Banco de Japón a lo largo de este año, pero parece evidente que las continuas dudas sobre la capacidad de la economía japonesa de alcanzar, de manera sostenida, una inflación del 2% apuntan a que el Banco de Japón aún no tiene intención de cambiar el paso.    

Banco de Inglaterra, a la espera del impacto real del Brexit.

De manera unánime, el comité de política monetaria (MPC) mantuvo la política monetaria sin cambios y argumentó que “la política monetaria podría responder, en cualquier dirección, a los cambios en las perspectivas económicas para asegurar un retorno de la inflación al objetivo del 2%."

En lo que respecta al Brexit, el gobernador Mark Carney dijo que el viaje acaba de empezar y por tanto cabe esperar prudencia sobre cómo responderá la economía ahora que el gobierno ha establecido una política de salida del mercado único y de la unión aduanera.

Para ver una subida de tipos en los próximos 12-18 meses, dado que el exceso en el objetivo actual de inflación se debe principalmente a la debilidad de la libra, creemos que el Banco de Inglaterra necesitaría ver señales claras de una recuperación más fuerte de lo esperado en la inflación, ya sea en el mercado de trabajo o en mayores expectativas de inflación.

Conclusión

Los bancos centrales mantienen una actitud precavida en este principio de año, a pesar de una evidente recuperación de los datos de inflación en casi todo el mundo y de un mejor tono en los datos macroeconómicos.

En nuestra opinión, la actual coyuntura económica (donde el ciclo económico estadounidense se encuentra en fase tardía y los elevados niveles de deuda complican la implementación de políticas fiscales) junto a una incertidumbre política que seguirá presente recomiendan prudencia, y eso parece también reflejarse en la actitud de los bancos centrales.  

Las autoridades monetarias, ante este panorama, parece que prefieren pecar de defecto y no de exceso, guardando algo de su arsenal en caso de ser necesario utilizarlo. La gran duda es si, como hasta hora, serán capaces de contener los nervios del mercado en caso de que algo se salga del guión.

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Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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