24 de Abril 2017
Flash macro y de mercados: Macron apunta al Elíseo

Emmanuel Macron y Marine Le Pen disputarán el próximo 7 de mayo la presidencia de la República Francesa, tras la primera vuelta de unas elecciones que habían generado mucha expectación e incertidumbre, pero que finalmente se han saldado con el triunfo de los dos aspirantes que desde hace dos meses lideraban las encuestas.

Con cerca del 100% del voto escrutado, Macron encabeza el recuento con el 23,87%, y tras el líder de En Marche! se sitúa la candidata del Frente Nacional, con el 21,43%. François Fillon, candidato de Los Republicanos, aparece en tercer lugar, con el 19,94%, y la gran sorpresa de última hora, Jean-Luc Mélenchon, obtiene un 19,60%. Benoît Hamon y el Partido Socialista francés, que sufren una debacle sin precedentes tras cinco años de gobierno de François Hollande, consiguen el 6,35% de los sufragios. La abstención se ha situado en el 21,75%.

La atención se centra ahora en la segunda vuelta. Aunque nunca se puede prever qué ocurrirá, todo apunta a que Macron será el próximo presidente de la República. Según las encuestas de opinión previas a la primera ronda, Macron obtendría en la segunda vuelta alrededor del 60-65% de los sufragios frente al 35-40% de Le Pen, niveles bastante estables en los últimos meses y con Le Pen sin superar nunca el 50% de intención de voto. Esta noche además, varios políticos han anunciado su apoyo a Macron en la segunda ronda. Tanto Fillon como Hamon han confirmado que le votarán y han pedido a sus seguidores que hagan lo mismo. Y no sólo ellos. El actual primer ministro, Bernard Cazeneuve, y su predecesor, Manuel Valls, han pedido que el voto socialista sea para Macron. El único que se ha separado del apoyo unánime a Macron ha sido el líder de la extrema izquierda; Mélenchon ha anunciado que convocará una consulta en internet para que sus 450.000 seguidores puedan pronunciarse al respecto.

La atención se centra en la segunda vuelta, pues todo apunta a que Emmanuel Macron sería el próximo presidente de la República, con entre el 60-65% de los votos frente al 35-40% de Marine Le Pen

Según un informe de Société Générale, para que no se cumplieran los resultados de las encuestas en la segunda vuelta deberían estar muy equivocadas –posible, pero menos probable tras estos comicios–, deberíamos ver un cambio radical en la opinión del electorado o una elevada abstención de los votantes de Macron. Aunque puede ser un riesgo la elevada ventaja y el hecho que el 8 de mayo sea fiesta en Francia, según el banco francés tendría que acudir a las urnas el 56% de los votantes de Macron y el 90% de los de Le Pen para que ésta se hiciera con la victoria, lo que implicaría una participación total del 68%, cuando históricamente se sitúa en niveles cercanos al 80% (81,6% media histórica).

La pregunta que debemos hacernos es qué hará Emmanuel Macron una vez llegue al palacio del Elíseo. Desde que entrara a formar parte del gobierno de François Hollande, como ministro de Economía, ha promulgado la filosofía liberal en materia económica y más social en lo referente al estado del bienestar, similar a los modelos de países como Suecia o Dinamarca. En su agenda también aparecen la desregulación (reforma laboral y abolir la semana de 35 horas), el cumplimiento de los objetivos de déficit, recortes de gasto público y fomentar la integración Europea.

Los mercados respiran aliviados, pues se ha eliminado el riesgo de que los dos candidatos euroescépticos, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, pasaran a la segunda vuelta

Habrá que ver el margen con el que cuenta para sacar adelante las reformas necesarias que asegura estar dispuesto a hacer. Porque es un político sin partido que en unas semanas (11 y 18 de junio) tendrá que enfrentarse a unas elecciones legislativas donde, aunque el sistema de doble vuelta hace difícil que los extremos políticos puedan alcanzar una mayoría, saldrá a buen seguro una asamblea nacional sin mayorías claras que dificultará la implementación de su programa. Aunque no tenemos aún encuestas sobre estas legislativas, debemos ser cautos y no extrapolar los resultados de las presidenciales.    

Los mercados respiran aliviados, pues se ha eliminado el riesgo de que los dos candidatos euroescépticos, Le Pen y Mélenchon, pasaran a la segunda vuelta, que era uno de los principales temores de la primera vuelta. Sin embargo, no podemos obviar que ambos han obtenido más del 40% de los votos en el que es el segundo país más poblado de la Unión Europea y que las formaciones clásicas de derecha e izquierda (Los Republicanos de Fillon y el Partido Socialista de Hamon) apenas superan el 25% de los votos entre las dos. En 2012, tras cuatro años de crisis, la UMP de Nicolas Sarkozy y el PS de Hollande obtuvieron casi el 56% en la primera vuelta.

Las bolsas celebran el resultado de las elecciones, con el Euro Stoxx 50 que subía más del 3,7% y el CAC 40 francés que lo hacía un 4,3%. También las primas de riesgo en la eurozona se han reducido, 20 puntos básicos en Francia y Portugal y 15 en España e Italia. Por último, el euro se apreciaba frente al dólar estadounidense cerca de un 1,2% y, en 1,0858, se encontraba cerca de los máximos anuales.      

Aunque la incertidumbre probablemente no desaparecerá del todo hasta que se resuelva la segunda vuelta, el 7 de mayo, considerando que las encuestas de opinión han sido consistentes con el resultado en esta primera vuelta, el mercado proyectará la hipótesis de un escenario benigno para los activos de riesgo también en la segunda ronda.

La eliminación del riesgo electoral francés rebaja la prima de riesgo político en los activos de la zona euro, lo que reduce los diferenciales de deuda, impulsa la cotización de un euro frenado por esta incertidumbre tras el cambio de tono en las posibles acciones del BCE y la Fed, y las bolsas se deberían beneficiar de unos mayores flujos inversores apoyados en valoraciones relativas más razonables y un buen entorno económico.

Se materializa así uno de los catalizadores de mercado para el que estábamos posicionados, aunque mantendremos la cabeza fría, pues sigue preocupando un eventual exceso de optimismo.

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Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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