13 de Febrero 2017
Flash macro y de mercados: el dólar, ¿cambiando el paso?

A comienzos de año, una de las apuestas más seguras en el mundo de la inversión era, sin duda, la apreciación del dólar estadounidense. Las políticas expansivas del nuevo presidente Donald Trump, que impulsarían el crecimiento económico, el repunte generalizado de la inflación global y una Reserva Federal decidida a subir los tipos de interés, parecían una combinación imbatible a favor del billete verde.

Sin embargo, como suele ocurrir casi siempre que existe una gran unanimidad sobre un activo financiero, lo contrario ha ocurrido y el dólar se ha depreciado frente al resto de divisas mundiales en este 2017. ¿Qué ha motivado este movimiento? Y, más importante, ¿continuará?

En la primera reunión del año, la Reserva Federal mantuvo sin cambios los tipos de interés. A pesar de apuntar a una reciente mejora en el sentimiento de consumidores y empresas, se abstuvo de comprometerse con la opinión de que las perspectivas se han fortalecido, lo que reflejaba cierta precaución, mientras sobre la inflación expresó tan solo más confianza en que "la inflación aumentará al 2% a medio plazo". Estas declaraciones se interpretaron por parte de los mercados como un paso atrás en las posibles subidas de los tipos de interés.  

 

Las subidas de tipos de la Reserva Federal siguen en el horizonte y, de no producirse, no serían una señal positiva para los mercados

Dada la incertidumbre actual sobre la dirección de las políticas fiscales y comerciales de la administración Trump, es muy probable que la Reserva Federal mantenga los tipos actuales hasta junio, cuando tendría mayor claridad sobre el tamaño, la composición y el momento del estímulo fiscal que se prepara.  

Las recientes decisiones en política migratoria del presidente Trump han generado ciertas tensiones entre miembros del Partido Republicano, especialmente en el Senado, e incluso hemos visto el voto contrario a ciertos candidatos del presidente para su gabinete. Ante la exigua mayoría republicana en el Senado (de tan sólo dos escaños), el mercado ha empezado a preguntarse si el plan de estímulo fiscal podrá aplicarse como se esperaba y, sobre todo, si el proceso de aprobación se complicará.

Por último, las declaraciones del propio Trump en referencia a un dólar “demasiado fuerte”, junto a su enfrentamiento con alguno de sus socios comerciales, como Alemania, generaron ciertos temores sobre el impacto de esta potencial guerra comercial en la moneda estadounidense.            

A pesar de la actitud cautelosa de la Reserva Federal, de las mejoras económicas globales y del repunte generalizado de la inflación, el resto de bancos centrales se encuentran en una actitud de esperar y ver, aunque todavía inclinados a mantener políticas expansivas. El BCE quiere guardar munición por si fuera necesaria para hacer frente a algún accidente político, y lo mismo ocurre con el Banco de Inglaterra y el Brexit. En Asia, el gobierno chino continúa devaluando su divisa para mantener el impulso de la economía, mientras el Banco de Japón sigue determinado a generar inflación, lo que conllevará un debilitamiento del yen. Quizás se retrasen en el tiempo, pero las subidas de tipos de la Reserva Federal siguen en el horizonte y, de no producirse, no serían una señal positiva para los mercados.

La aprobación del programa fiscal del gabinete Trump no será un camino de rosas y el presidente tendrá que sacar a relucir sus dotes de negociador, pues no solo las decisiones controvertidas pesarán en el proceso. El elevado nivel de deuda del país y las reticencias del Partido Republicano a seguir incrementándolo son un escollo aún más importante.

Por último, en lo referente a una potencial guerra comercial con el resto del mundo, debemos distinguir entre el ruido de las declaraciones grandilocuentes y la realidad. El mayor perjudicado de un cierre de sus fronteras comerciales serían los Estados Unidos y, más concretamente, aquellos que votaron a Donald Trump debido a su descontento con la situación económica del país, pues verían encarecidos aquellos productos que consumen, una mayor inflación, subidas de los tipos de interés y, por tanto, un complicado panorama económico.

Estas fuerzas seguirán presentes y enfrentadas en los próximos meses manteniendo el dólar estadounidense en un rango de cotización esperando a que se materialicen en un sentido u otro. Además, aparecerán otras nuevas que actualmente no se contemplan. 

Conocer el terreno que pisamos, para no dejarnos engañar por el corto plazo, ser disciplinados en la toma de decisiones y adaptarnos ante un eventual cambio de escenario deben ser los pilares para poder aprovechar las oportunidades que se nos brinden.

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Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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