28 de Enero 2022
Extraterrestre

Imagínense que aterriza un extraterrestre y le muestran los precios de los principales mercados y las métricas económicas del planeta. Inflaciones elevadas y economías con un fuerte crecimiento. ¿Qué tipo de interés diría usted, señor alienígena, que corresponde a esta situación? «Esta me la sé», respondería. «Por encima de la inflación, para conseguir dominarla, según marcan los libros de texto de economía clásica intergaláctica». Error: cero o negativo en medio planeta, con los principales bancos centrales imprimiendo aún dinero para comprar activos financieros.

Vea usted a continuación el comportamiento bursátil, cuyo índice principal (el americano) marca récord tras récord, tras tres años seguidos de rendimientos a doble dígito. Diría usted que, a) venimos de una pandemia global que aún no ha acabado, o b) cualquier otra respuesta. ¿B? Incorrecto, señor alienígena. Suspendido usted en macroeconomía y mercados financieros terrícolas.

La economía seguirá siendo robusta y la pandemia puede tocar a su fin, pero los mercados financieros cotizan a valoraciones muy exigentes

Lo cierto es que al extraterrestre le falta algo de información. Las bolsas pueden estar en máximos, pero los beneficios de las empresas, también. Además, los mercados financieros anticipan futuro, y este se antoja sólido. La pandemia probablemente está tocando a su fin (la variante ómicron es uno de los virus con mayor transmisividad de la historia y, junto con la vacunación masiva, puede por fin generar la inmunidad de rebaño necesaria). Como mínimo sabemos convivir mucho mejor con ella, y tenemos nuevos antivirales y la capacidad de adaptar vacunas rápidamente a las nuevas variantes.

Los mercados laborales son sólidos, el ahorro y la renta disponible elevados, y no faltarán ganas de consumir, sobre todo servicios, a medida que se puedan retomar con normalidad las actividades de ocio reprimidas por la pandemia. Por su lado, las empresas invierten con fuerza para digitalizar sus procesos productivos y poder satisfacer la demanda latente. Y la liquidez, por más que los bancos centrales estén pensando en virar su política monetaria, continúa siendo muy abundante.

Los mercados laborales son sólidos, el ahorro y la renta disponible elevados, y no faltarán ganas de consumir, sobre todo servicios

Dos grandes obstáculos se presentan para que los mercados financieros tengan otra vez comportamientos tan halagüeños como sus fundamentales. El primero es que la inflación actual resulta muy incómoda para los bancos centrales, y la laxitud de estos últimos ha sido uno de los principales apoyos de los mercados. Un cambio de política monetaria puede causar más de una turbulencia, como mínimo. El segundo obstáculo, tal vez el mayor, es que las valoraciones de partida son muy elevadas y no dan margen a sorpresas negativas.

No sirve lo anterior para quien invierta a corto plazo (lo que no deja de ser un oxímoron: quien invierte a corto, en realidad no invierte, especula), pero sí para todos los demás. El mejor activo, al precio incorrecto, no suele ser buena inversión. Tal vez el 2022 vuelva a arrojar rendimientos excelentes. Pero no se nos retribuye correctamente el riesgo que estamos asumiendo, lo cual nos aconseja cautela. Oportunidades las hay, y debemos aprovecharlas. Pero, como dicen en inglés, handle with care.

 

David Macià, CFA®
Director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Crèdit Andorrà Asset Management

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