27 de Octubre 2021
Escalar el muro de la preocupación

 

Septiembre fue el peor mes para el S&P 500 desde marzo de 2020 o, básicamente, desde que la COVID-19 paró la economía mundial. Desde el último mes de marzo, el S&P se había disparado de un mínimo de 2.237 a un máximo de récord de 4.537 a principios de septiembre, antes de caer un 5% a finales de mes. Esto ha hecho que el S&P se mantenga sin cambios relativamente en el tercer trimestre.

Ahora que septiembre ha quedado atrás, podemos centrarnos en las ganancias del tercer trimestre e ignorar los comentarios sobre los colapsos bursátiles sucedidos en octubre (1929 y 1987). Debería ser una temporada de ganancias apasionante, ya que los analistas prevén que las empresas del S&P 500 muestren un crecimiento de los ingresos del 14,9% y de los beneficios del 27,6%. Estas cifras están bastante por encima de la tendencia histórica, igual que los dos últimos trimestres.

Las cifras del tercer trimestre también han mostrado una tendencia alcista y han mejorado desde la posición en la que estaban a finales del segundo trimestre (12,6% y 24,2% respectivamente).

“Mi opinión es que se ha cumplido la prueba de progreso sustancial para la inflación”, Jerome Powell, presidente de la Fed

Este crecimiento llamativo es la consecuencia de una comparación relativamente fácil con el año 2020, afectado por la COVID-19, pero indica una fortaleza económica general en EE. UU. Se espera que 10 de los 11 sectores del S&P 500 experimenten un crecimiento de las ganancias, con la única excepción de los servicios públicos. Los analistas prevén que los sectores de la energía, las materias primas y la industria sean los que crezcan más, lo que evidencia la fortaleza de la recuperación económica.

Esta debería ser una situación propicia para el mercado, pero en la actualidad no parece que los inversores sean demasiado optimistas.

El nerviosismo de muchos de ellos parece no estar en consonancia con la probable temporada de ganancias que se acerca. ¿Por qué sucede esto? Se nos ocurren algunos motivos. En primer lugar, existe una preocupación constante por las medidas reguladoras severas de China, el posible riesgo sistémico del impago de Evergrande y la ralentización de la economía china, que podrían pesar en el crecimiento de la economía mundial.

La política monetaria va a ser cada vez menos conciliadora

Más importante aún es la previsión de los inversores de que la política monetaria va a ser cada vez menos conciliadora. Además, existe la posibilidad de que la Fed reaccione con lentitud ante la inflación (a pesar de las afirmaciones de Powell en sentido contrario). Por ello se teme que los tipos de interés aumenten con brusquedad y tengan un impacto desmesurado en el capital a largo plazo.

Esto puede afectar especialmente a las acciones de las grandes y más famosas empresas tecnológicas, que se han visto especialmente castigadas en septiembre. No se tiene mucha fe en que los dos partidos del Congreso de los EE. UU. alcancen un compromiso conjunto y saquen adelante alguno de los proyectos de ley de infraestructura propuestos. Por último, existe una preocupación por la presión que puedan ejercer en los márgenes de beneficio las limitaciones en la cadena de producción.

 Si las empresas pueden encaminarse hacia la continuidad de la fuerte demanda y la capacidad de transmitir los altos costes a los clientes, los inversores podrían tranquilizarse y muchos de los problemas mencionados anteriormente podrían pasarse por alto, aunque probablemente no se olvidarán del todo.

Charles Castillo
Senior Portfolio Manager de Creand Wealth Management (Miami, EE. UU.)

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Informe trimestral / Renta variable