30 de Abril 2021
En vías de recuperación

Los economistas han mejorado notablemente sus predicciones de crecimiento para el 2021, en especial para EE. UU., desde que se aprobó el paquete de estímulos fiscales de 1,9 billones de dólares. Con los dos programas previos, las medidas de estímulo casi triplican a las que se aprobaron al inicio de la crisis financiera.

La OCDE predice que el incremento del gasto gubernamental impulsará el crecimiento nacional norteamericano este año, de una previsión inicial del 3,2 % al 6,5 %. También indica que beneficiará a otras economías como resultado del crecimiento de la demanda y el comercio en Estados Unidos. La previsión del crecimiento global del PIB se sitúa ahora en un 5,6 %, lo que supone más de un punto porcentual por encima de la predicción que la organización ofreció el pasado mes de diciembre.

La recuperación se verá liderada por el gasto norteamericano, puesto que la capacidad es muy sólida y sigue creciendo. Quienes ganen menos de 75.000 dólares y las parejas casadas que ganen menos de 150.000 dólares recibirán un pago directo de 1.400 dólares por persona. Además, los programas de desempleo se han prorrogado hasta principios de septiembre. Por último, la tasa de ahorro por hogar se sitúa actualmente cerca del 20%, y los hogares han acumulado en torno a 1,6 billones de dólares en exceso de ahorros desde que surgió la pandemia.

Si la inflación se dispara y su naturaleza es más estructural, las consecuencias podrían ser en cierto modo más complicadas

El inicio y la magnitud de la recuperación en Europa se quedarán atrás debido a las prolongadas restricciones, a un ritmo de vacunación inferior a lo ideal y a un programa de estímulos fiscales menos importante. Aunque durante el último trimestre del año pasado la reducción del PIB era menor a la temida, situándose en un 0,60 %, es posible que la ralentización durante este primer trimestre sea peor de lo que se esperaba inicialmente, puesto que la tercera ola de contagios de COVID-19 ha resultado ser más persistente y ha provocado que las restricciones se prolonguen.

Los servicios son los más afectados, mientras que el sector de la fabricación se ha mantenido relativamente bien. Sin embargo, estos contratiempos deberían ser temporales y Europa debería seguir el mismo camino, aunque con cierto retraso.

La inflación será el dato clave que deberemos vigilar este año. Si se mantiene moderada, las autoridades financieras podrán retrasar la reducción y la situación económica podrá continuar en estado óptimo. Sin embargo, si se dispara y es más estructural, las consecuencias podrían ser en cierto modo más complicadas. Por el momento, los bancos centrales ven la aceleración como transitoria, y la Reserva Federal ha prometido mantener las tasas oficiales cercanas a cero hasta que la economía alcance el máximo de empleo y la inflación anual supere el 2 % “durante algún tiempo”.

La inflación será el dato clave que deberemos vigilar este año

El indicador de la inflación preferido por la Reserva Federal ha aumentado de un 0,92 % en marzo de 2020 hasta más de un 1,50 %. Probablemente crecerá mucho en los próximos meses por los efectos base, ya que tuvimos marcadores bajos durante el año pasado. Determinados sectores que se han visto muy afectados por la pandemia se enfrentarán a una gran recuperación de la demanda, aunque podría haber una escasez de suministro y presión en los precios.

Los precios del petróleo y la mayoría de las materias primas han aumentado mucho. Eso pasará factura a la inflación. No obstante, todos estos factores deberían ser temporales y, al igual que el efecto base de este año juega a favor de estimar cifras superiores de la inflación, el efecto base del año próximo tendrá el efecto opuesto.

La gran pregunta es si los grandes estímulos fiscales y la política monetaria expansiva podrían provocar un cambio más estructural en la trayectoria de la inflación. Si ese fuera el caso, la Reserva Federal se vería a la zaga y en la obligación de aumentar los tipos de interés rápidamente, lo que podría impedir la recuperación y situar la economía en una recesión debido a la enorme carga de deuda.

Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales de Crèdit Andorrà Asset Management

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