26 de Octubre 2022
Empeoran las perspectivas económicas

La inflación ha seguido sorprendiendo al alza, con presiones de precios que se amplían en todas las categorías. A su vez, una inflación superior a la prevista ha reforzado el compromiso de los bancos centrales con las políticas monetarias restrictivas y, a medida que los países de todo el mundo suben simultáneamente los tipos de interés, aumenta la probabilidad de una recesión mundial.

La inflación en Estados Unidos sorprendió al alza con el IPC subyacente, que excluye los alimentos y la energía, que se aceleró hasta el 6,3% interanual desde el 5,9%. La fortaleza de la inflación subyacente estuvo liderada por el sector servicios, donde la inflación salarial suele liderar. Esto no debería ser una sorpresa, dada la actual rigidez del mercado laboral estadounidense. Aunque el crecimiento del empleo se ha ralentizado y la tasa de desempleo ha subido, el crecimiento absoluto sigue siendo fuerte y el crecimiento de los ingresos medios por hora ha sido superior al 5% desde principios de este año.

La Reserva Federal necesita ver un aumento del desempleo y una disminución de la demanda para poder frenar la inflación

El mercado laboral sigue estando fundamentalmente desequilibrado, con una demanda de trabajo significativamente mayor que la oferta disponible. Actualmente hay unos 6 millones de parados, pero más de 10 millones de puestos de trabajo vacantes, según los últimos datos del JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey). Aunque la tasa de participación (la proporción de la población mayor de 16 años que trabaja o busca activamente trabajo) se ha recuperado, sigue estando un punto porcentual (o 1,6 millones de personas) por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, lo que explica también la rigidez del mercado laboral.

La fortaleza del mercado laboral ha obligado a la Reserva Federal a actuar con mayor contundencia y a afirmar claramente que la lucha contra la inflación no estará exenta de dolor, lo que sugiere una mayor probabilidad de recesión. El hecho es que la Reserva Federal necesita ver un aumento del desempleo y una disminución de la demanda para poder frenar la inflación.

El sentimiento negativo de los consumidores, cada vez mayor, es otro factor de riesgo en medio del aumento del coste de la vida

En la zona euro, no solo la inflación está en su punto más alto y el BCE en un ciclo de subidas de tipos, sino que la región se enfrenta a una de las peores crisis energéticas de la historia. Sin un alto el fuego en perspectiva, no parece haber una salida fácil a la crisis energética, y la anexión rusa de cuatro regiones ucranianas, el sabotaje de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, y las nuevas sanciones apuntan a una escalada del conflicto. Si el suministro de gas ruso a Europa permanece cortado durante un largo periodo, es probable que las empresas se vean obligadas a frenar las actividades intensivas en gas, seguidas de interrupciones en las cadenas de suministro, lo que llevaría a una recesión más profunda en toda la eurozona.

Se necesita más tiempo para encontrar alternativas al gas y al petróleo rusos. Aunque Europa está invirtiendo en energías alternativas y construyendo tuberías de gas natural licuado para importar más gas de otras regiones, el tiempo necesario hasta que haya más capacidad disponible supone que no se puedan evitar las presiones económicas a corto plazo. La Unión Europea ha llenado sus depósitos de gas más rápidamente de lo previsto, pero serán insuficientes para satisfacer la demanda de invierno.

Los bancos centrales se enfrentan a un difícil acto de equilibrio, pero esta vez han dejado muy claro que su prioridad es controlar la inflación

El sentimiento negativo de los consumidores, cada vez mayor, es otro factor de riesgo en medio del aumento del coste de la vida. La Comisión Europea ha anunciado un paquete de medidas de emergencia propuestas, entre las que se incluyen una tasa sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, ayudas a la liquidez de las compañías eléctricas y medidas fiscales para intentar suavizar el golpe para los consumidores de muchos países, aunque estas medidas probablemente no lograrán evitar la recesión.

La evolución de la economía a partir de aquí depende en gran medida de hacia dónde se dirija la inflación y de la rapidez con la que un endurecimiento de las condiciones financieras pueda volver a alinear la demanda con la oferta a medida que los mercados laborales se ajustan. En Europa, el conflicto supone un obstáculo más. Como siempre, los bancos centrales se enfrentan a un difícil acto de equilibrio, pero esta vez han dejado muy claro que su prioridad es controlar la inflación, incluso si esto significa renunciar al crecimiento económico.

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Jadwiga Kitovitz, CFA®
Directora Gestión Multiactivo y Clientes Institucionales de Crèdit Andorrà Asset Management

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