4 de Noviembre 2020
Elecciones Estados Unidos 2020. Sin resultado: primeras reflexiones

Había básicamente tres posibilidades como resultado de las elecciones americanas: 1) un “blue sweep” demócrata, 2) victoria de uno u otro, pero sin control de las dos cámaras y 3) no sabemos quién ha ganado y/o el margen es tan ajustado que deben intervenir los tribunales.

Mucho se ha escrito sobre probabilidades y consecuencias de cada una de ellas, pero todos los análisis coincidían que sin duda la peor era esta última. Pues bien, mientras escribimos esta nota, en esas estamos.

De “barrido demócrata” nada de nada (lo cual despierta alguna que otra reflexión, y no deja muy bien a los que se encargan de hacer encuestas electorales).

Ahora mismo quedan por saber cómo se reparten los escaños en siete estados, dos de los cuales parecen decantados (Nevada para Biden y Alaska para Trump), pero de poco peso. En los otros cinco Trump va por delante, pero en algún caso de forma muy apretada y con muchos votos por correo por contar.

Pero lo anterior ya lo sabían o ha quedado anticuado cuando les llegue este escrito. Compartimos en adelante algunas reflexiones iniciales, esperando que no caduquen demasiado deprisa:

- Parece que tocará tener paciencia. Probablemente no tengamos ganador claro hasta dentro de unos días. El voto por correo (masivo en estas elecciones) retrasa el proceso de conteo. Teniendo en cuenta que dos tercios del mismo debería ser para los demócratas, puede que parezca que Trump vaya ganando en el recuento parcial para luego torcerse de forma sustancial. Imposible saber quién va a ganar, ahora mismo. 

- Si Trump no gana, habrá ruido. Trump se ha declarado vencedor y ha dicho que recurrirá al Supremo para anular el voto por correo “fraudulento”. Twitter echará humo, seguro, durante unos días. Bravuconadas aparte, no duden de que, si el resultado es ajustado, el perdedor recurrirá a los tribunales y la cosa se retrasaría unas cuantas semanas.

- Parece que da igual. Los mercados celebraban estos últimos días una eventual victoria demócrata y se posicionaban en los sectores que en teoría se verían más beneficiados del generoso paquete fiscal que presumiblemente se iba a aprobar. Los futuros subían de madrugada cuando se hacía evidente que Trump recuperaba posibilidades de ganar (sobre todo tecnológicas y demás compañías a las que no ayudaría la subida de impuestos en el programa electoral demócrata). Y cuando Trump se ha proclamado ganador sin sustancia alguna y ha renegado del voto por correo, ha habido caídas que se han recuperado en minutos.

Quién sabe cómo estarán los mercados cuando lean este texto. Pero de momento, a los inversores les da igual todo. Elecciones sin resultado, pandemias, segundas olas, valoraciones generosas… Tanto da. Larga vida a los bancos centrales.

- El populismo sigue en línea ascendente. Si las elecciones americanas eran un plebiscito a las políticas populistas que poco a poco han ido conquistando el planeta (Rusia, Reino Unido, Brasil, China, Israel, Irán y un desafortunado largo etcétera de países tienen gobiernos de corte populista, cuando no directamente dictatorial), el veredicto es claro, y parece que esa tendencia no se detiene.

No se pretende hacer ninguna valoración política, siendo esta completamente irrelevante para lo que nos ocupa, que es maximizar nuestro dinero. Cabe poca duda de que lo anterior no es nada bueno para nuestros ahorros a medio plazo.

El populismo deriva potencialmente en mayores conflictos (se tiende a culpar a los demás de los males propios), y es reflejo de una creciente desigualdad social (sea real o percibida como tal, con idénticas consecuencias). El votante se siente cada vez más alienado, lo que beneficia a los que intentan romper con el orden preestablecido o tienden a abusar del mismo.

La globalización, que tantos réditos ha dado, parece condenada a la involución. La pandemia refuerza lo anterior, dado que ha puesto al descubierto la fragilidad de la cadena de producción actual (de medicamentos o mascarillas, entre otras muchas cosas).

- Sea demócrata o republicano el próximo presidente, deberemos seguir conviviendo con excesos fiscales y monetarios por doquier. La cuantía puede diferir, pero gane quien gane, un nuevo paquete de ayudas se hará indispensable, y ya sabemos quién lo va a pagar (la Fed).

De hecho, vivir en un entorno de tipos nulos o negativos es un ejemplo más de ruptura de modelos previos. Es un atentado directo contra una de las bases del capitalismo (¿pagar por prestar el dinero de uno?).

Lo anterior crea distorsiones en la toma de decisiones de los inversores, y por lo tanto precios que serían incorrectos en cualquier otro entorno. Hay que vivir con ello –no podemos ignorar la realidad, en el corto plazo, por barroca que nos parezca–.

Para los que nos dedicamos a esto, el largo plazo es un lujo que raramente se nos concede. Pero hay que invertir entendiendo que el entorno actual es una aberración histórica, y por lo tanto exige un extra de prudencia que otras circunstancias no demandarían.

- Populismo + excesos fiscales financiados vía política monetaria = inflación. La combinación anterior apunta a inflación, tarde o temprano (aunque temprano muy probablemente no sea, en medio de una pandemia).

Para empezar, eso aconseja máxima cautela con la renta fija, que lleva más de tres décadas de bull market. Los bancos centrales se ocuparán de manipular las curvas cuanto sea necesario. Y el mercado de renta fija está tan soportado que probablemente tenga volatilidad muy reducida y retornos nominales positivos mucho tiempo aún.

Pero recuerden que cuando ahorran simplemente están cambiando consumo presente por consumo futuro. Si como mínimo no consiguen mantener el poder adquisitivo de su dinero (algo que comprando emisiones de deuda difícilmente suceda), entonces están haciendo un mal negocio.

- Ojo con los argumentos “permanentes”. Y eso lleva al siguiente punto: razonan muchos que si la renta fija no lo es, poca alternativa a la renta variable puede haber. Siendo eso cierto, un servidor no puede concebir que las valoraciones sean irrelevantes. Les tengo pavor a los argumentos “permanentes”. Si un argumento es válido para justificar cualquier precio, hay que tomarlo con una pizca de escepticismo. “Handle with care”, que se dice en inglés.

A finales de los 90, “internet es el futuro” sirvió para catapultar la burbuja tecnológica hasta la estratosfera, porque valía para cualquier nivel de Nasdaq. E internet sí era el futuro, pero la cosa terminó en desplome bursátil igualmente. La mejor compañía, a un mal precio, no es una buena inversión. Ahora las cotizaciones de las FAANG (Facebook, Apple y co.) solo tienen una dirección (recuerda un poco a las Nifty Fifty de los 60), cualquier cosa que huela a “cloud” o “e-commerce” justifica valoraciones astronómicas, sale a bolsa hasta el apuntador, o robinhoods y similares han dado rienda suelta a mucho trader que no sabía que lo era.

Son aparentes unos cuantos de los síntomas que prevalecen en momentos de “demasiada pasión” colectiva. Es imposible saber cuándo se pueden dar la vuelta. La burbuja tecnológica ya lo era años antes de estallar. Sigue habiendo oportunidades y no nos podemos quedar mirando, tal vez durante años. Pero otra vez: “handle with care”.

Y eso es lo que hemos hecho con las carteras que gestionamos o asesoramos para nuestros clientes. Ir con mucho cuidado. Rebuscar para encontrar oportunidades robustas, que lo sean aún más, si hay correcciones, y mantener liquidez suficiente que nos permita aprovecharlas. En unos días, tal vez semanas en el peor escenario, tendremos presidente en EE. UU. Creemos que la volatilidad que se pueda generar en el intermedio es pasajera. La aprovecharemos, si se da, y adaptaremos las carteras al perfil del nuevo presidente.

Antes de final de año muy probablemente también se nos anuncie alguna/s vacuna/s efectiva/s. Aunque no llegará a tiempo para atajar la segunda ola de contagios que nos azota.

En definitiva, habrá que valorar qué descuentan los mercados para adaptar las carteras lo mejor posible a los acontecimientos. Vivimos tiempos curiosos, un tanto revueltos. Pero en el revuelo están las mejores oportunidades. Estaremos muy atentos para defender los rendimientos acumulados y aprovechar para incrementarlos, según toque.

David Macià, CFA®
CIO Crèdit Andorrà Asset Management

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Análisis / Estados Unidos