25 de Noviembre 2020
El verde es el color de moda

La llamada “transición verde” se está convirtiendo en una nueva tendencia en la política y en los mercados financieros. La crisis de la Covid-19 ha provocado que los paquetes de estímulos se estén dirigiendo hacia una recuperación verde, social y sostenible impulsando el desarrollo de los llamados bonos ESG.

Los bonos ESG, por sus siglas en inglés de ambiental, social y buen gobierno, se han convertido en los instrumentos más adecuados en el actual entorno ya que la financiación obtenida por la emisión de esta tipología de bonos se destina a financiar proyectos ecológicos, (energías renovables, edificios eficiencia energética), sociales (ayudas al empleo, igualdad de género, temas relacionados con la salud) o sostenibles, que sería una combinación de los anteriores.

El Impulso de las Instituciones significa un soporte más para este activo. La UE está convirtiendo los bonos ESG en la piedra angular de su plan de recuperación con los 225.000 millones de euros que tiene previsto emitir. Para ponerlo en perspectiva, este importe es igual a lo emitido en estos instrumentos en todo el año 2019 y significa un 22,5% de las emisiones vivas actuales.

Ya no es una estrategia nicho en el universo de la renta fija, con enormes flujos que reciben estos instrumentos

La importancia también radica que a medida que vaya emitiendo irá conformando una nueva curva verde soberana en el mercado. La UE también aprobó en 2019 un sistema de clasificación conocido como taxonomía para determinar lo que se considera sostenible (no todo vale para que un bono se pueda etiquetar como ESG), y el BCE ha sido más activo en la compra de esta tipología de bonos para sus programas de compras y recientemente ha anunciado que aceptará los bonos con cupones vinculados a objetivos de sostenibilidad como elegibles a partir del 2021.

Pero no sólo en la zona euro encontramos ejemplos. En Estados Unidos, el demócrata Joe Biden se ha comprometido a iniciar la senda para conseguir una energía 100% limpia para 2050, o en el Reino Unido, con su estrategia a favor del hidrógeno.

El auge de los bonos ESG se puede ver en los flujos que reciben por parte de los inversores. En el mercado primario son los bonos más demandados y hace que los emisores puedan reducir su prima de emisión en mayor cuantía en comparación a los bonos tradicionales. Según Bloomberg, los flujos de ETF centrados en ESG han experimentado los mayores flujos de entrada durante cada uno de los meses del 2020.

Según Bloomberg, los flujos de ETF centrados en ESG han experimentado los mayores flujos de entrada durante cada uno de los meses del 2020

Otros datos relevantes que ofrece Banco de Santander son que este año, hasta el mes de septiembre y en relación al año anterior, la emisión de bonos sociales se ha multiplicado por 10 y la de bonos verdes han crecido un 54%. Por sectores, destacan el soberano, el financiero y el eléctrico junto con energía y por países los más activos están siendo Francia seguida de Alemania. 

Que resulte una moda o se convierta en una exitosa tendencia a largo plazo dependerá en buena parte, no solo de que el inversor sienta que cumple con su consciencia social, sino de la rentabilidad que se obtenga. En este sentido, el nacimiento de los nuevos bonos ODS (objectivos de desarrollo sostenible), que cada vez son más frecuentes y vinculan la rentabilidad a los objetivos de sostenibilidad planteados, puede ser una buena línea para su futuro desarrollo.

Un ejemplo reciente lo tenemos en una emisión de la farmacéutica Novartis de 1.850 millones de euros con un vencimiento a 8 años, donde se compromete a aumentar el cupón en 0,25% los tres últimos años si no cumple con el objetivo marcado de aumentar el acceso a medicamentos de pacientes con bajos ingresos para el año 2025. 

Lo que sí parece es que con la cantidad de recursos que se están asignando a estas áreas, se vislumbra un futuro, podríamos decir, más ESG: la energía provendrá principalmente de energías renovables y habrá menos trabajadores en industrias peligrosas que dañan el medio ambiente; con el auge de los coches eléctricos se necesitará más cobre y menos petróleo, a la vez que nuevas sinergias surgirán entre las industrias de autos tradicionales y las empresas tecnológicas para impulsar, por ejemplo, el vehículo autónomo.

Josep Maria Pon, CIIA
Director de Renta Fija y AMM Crèdit Andorrà Asset Management
Ramon Garcia
22 dias, 15 horas y 47 minutos
El verde es el color de moda -Josep Maria Pon, CIIA
Molt bon article Sr. Pon .

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