16 de Mayo 2017
El tiempo no corre a favor de la libra

Nueve meses después de que una mayoría de británicos decidiera en referéndum salir de la Unión Europea, Londres puso fecha para el inicio del divorcio. El 29 de marzo el gobierno de Theresa May envió a Bruselas una carta en la que solicitaba el comienzo de las negociaciones para el Brexit, y en consecuencia, la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Más que la economía, o incluso la política, el tiempo es quizás el factor clave en estas negociaciones, pues según la Comisión Europea, debería alcanzarse un acuerdo en octubre de 2018. Sin embargo, deberá realizarse incluso en menos tiempo.

Casi con total seguridad, las negociaciones no comenzarán antes de las elecciones presidenciales francesas, en junio, o de la formación del nuevo gobierno alemán, a finales de otoño. Pensar que se alcanzará un acuerdo en una octava parte del tiempo que llevó a Canadá y la Unión Europea cerrar el acuerdo de libre comercio, parece una quimera.  

Un acuerdo transitorio para ganar tiempo sería posible, pero el Reino Unido tendría que aceptar contribuciones presupuestarias, cesión de soberanía y el compromiso sobre la libertad de movimientos de personas, lo que se antoja difícil.

Theresa May ha convocado elecciones anticipadas en el Reino Unido, tratando de reforzar su retaguardia para negociar el Brexit con Europa, debilitar a los euroescépticos de su partido y ganar tiempo.

El mercado podría poner en precio, aunque no sea el resultado final, un acuerdo negativo para el Reino Unido durante las negociaciones. Esto es algo que aún parece no haber hecho, pues espera un crecimiento del 1,7% este año (sólo dos décimas inferior al de 2016) cuando llegó a estimar el 0,5% poco después del referéndum.

Los inversores pueden esperar lo mejor, pero deben estar preparados para lo peor. Las limitaciones de tiempo, el tamaño y la complejidad de las conversaciones, junto a la amenaza que representaría para el proyecto europeo que la Unión Europea pueda dispensar un trato benigno, apuntan a que el Reino Unido se enfrenta una complicada batalla para evitar un duro resultado, que a buen seguro se verá reflejado en la libra esterlina.  

(Artículo incluido en la edición del Informe trimestral de mercados, marzo 2017)

 

 

Alfredo Álvarez-Pickman
Economista jefe Banco Alcalá

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