27 de Diciembre 2017
El futuro de la banca privada

Solo hay que echar la vista atrás y hacer una lectura adecuada de nuestro presente para intentar situarnos en un futuro que ya está aquí.

Gran Bretaña, segunda mitad del siglo XVIII. Diferentes innovaciones alcanzan su punto más álgido con la introducción de la máquina de vapor en distintas industrias. Ciudadanos y empresarios son conscientes de que algo está cambiando, de que el futuro social y económico está viviendo una transformación a la que las compañías deberán adaptarse si no quieren morir. Es la primera revolución industrial, que acabaría extendiéndose a gran parte de Europa y Norteamérica.

El mundo hoy, año 2017. Instalados ya en una nueva era. Escenarios volátiles, cambios continuos, la tecnología en el centro de nuestras formas de comunicarnos y conectarnos, desde la inmediatez, sin fronteras… Es la cuarta revolución industrial y, como sucedió hace casi tres siglos, todo el mundo ya es consciente de que la transformación digital ha llegado para quedarse y que marcará el futuro de nuestro comportamiento social. Las empresas que antes sepan responder adecuadamente a este nuevo paradigma se situarán en posición de clara ventaja en el mercado.

El sector financiero, y en concreto la banca privada, no es ajena a esta realidad. Distintas aplicaciones ya están influyendo en los cambios que experimenta el mercado. La inteligencia artificial, los roboadvisors o la tecnología blockchain son las nuevas máquinas de vapor del siglo XXI.

Las empresas que antes sepan responder al nuevo paradigma tecnológico se situarán en posición de clara ventaja en el mercado

Los expertos auguran cambios decisivos en los próximos años. Vaticinan una transformación del sector de la banca privada que, marcada por la entrada de gigantes de la red como Google, Amazon, Facebook o Apple, se convertirá en un conjunto de actores que actuarán como plataformas que ofrecerán productos propios pero sobre todo ajenos. Todo ello va a poner de manifiesto la necesidad de un nuevo modelo de negocio.

Este escenario plantea muchas preguntas, todavía de difícil respuesta. Pero se nos presenta como un tablero en el que convivirán grandes players con la banca privada boutique. De esta banca destacará aquella que, adaptada al nuevo entorno tecnológico y digital, aporte valor diferencial sin olvidar el contacto y el trato personal que la caracteriza.

Los clientes del futuro buscarán una banca privada cercana, personalizada y real, pero a la vez plenamente digitalizada 

Este futuro ya está aquí. Y en wealth management gozarán de una ventaja competitiva las entidades financieras sólidas y solventes, con implantación internacional y un posicionamiento boutique. Que piensen en global y sepan actuar localmente, adaptándose a los mercados y ofreciendo un servicio personalizado a la medida de las necesidades de sus clientes. Entidades diferenciadas de los gigantes tecnológicos y de su fría atención. Los clientes del futuro buscarán una banca privada cercana, que les ofrezca un asesoramiento financiero personalizado y real, pero a la vez plenamente digitalizada para poder rivalizar con sus nuevos competidores.

 Estas entidades, a nuestro entender, son las que realmente tendrán el valor diferencial para afrontar con éxito el nuevo paradigma de la banca privada. 

Xavier Cornella Castel, director general de Crèdit Andorrà

Artículo publicado en la edición del suplemento 'Dinero' de 'La Vanguardia' el 24 de diciembre de 2017

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