7 de Noviembre 2017
El ciclo económico, también para materias primas

A menudo en la industria se oyen voces que insisten en que la inflación tarde o temprano llegará. Los efectos de la inflación (y de los movimientos de los tipos de interés afectados implícitamente por la inflación) sugieren que las materias primas se deben de comportar de una manera cíclica.

En un periodo de fuerte expansión, la demanda del consumidor es alta, el desempleo es bajo y los salarios crecen más que en circunstancias normales. Esto hace subir la inflación, lo que a su vez provoca que suban los precios de las materias primas, que funcionan como cobertura ante subidas de inflación y que también se benefician del incremento de la demanda en ese entorno, puesto que las materias primas son necesarias para el proceso productivo de muchas empresas industriales. El incremento de la inflación induce a los bancos centrales a subir los tipos de interés de referencia para evitar que haya un sobrecalentamiento en la economía. Cuando el incremento en los tipos de interés se produce, la expansión toca su pico y el crecimiento empieza a disminuir ya que los costes de financiación cada vez son mayores, lo que finalmente disminuye la demanda de materias primas y por tanto, su precio.

El incremento de la inflación induce a los bancos centrales a subir los tipos de interés de referencia para evitar que haya un sobrecalentamiento en la economía

Pero, volvamos atrás, ¿estamos seguros en qué momento del ciclo estamos? ¿No les parece que algo suena raro? Si en diciembre la Reserva Federal sube de nuevo los tipos de interés, habrá llevado a cabo cuatro subidas en un periodo de doce meses; el Banco de Canadá también ha subido recientemente los tipos y el Banco de Inglaterra ha dejado entrever que los subirá. Y a todo esto, ¿de verdad estamos en un momento de sobrecalentamiento económico? Si usted es de los que piensa que ni siquiera ha habido sobrecalentamiento, piense que el efecto negativo que puede provocar una ralentización del crecimiento todavía puede ser más perverso.

Aunque esta ciclicidad afecta a las materias primas, no afecta a todas por igual. Algunas como el oro pueden verse afectadas por este hecho en el corto plazo (como la caída cercana al 5% de junio y septiembre de 201,  al descontarse una Fed más hawkish), pero no en el medio y largo plazo.

Es cierto, en las últimas décadas, el oro ha pasado, consecutivamente, de ser la forma de dinero internacional más importante a ser el activo monetario de reserva más importante en posesión de los países, y a ser básicamente una importante materia prima metálica para ciertas industrias, como pueden serlo el cobre o el aluminio. De este modo, su importancia ha ido relativamente minorando con el paso de los años.

El oro ha pasado a ser básicamente una importante materia prima metálica para ciertas industrias, pero el hecho de que se revalorice ante tensiones geopolíticas indica que sigue siendo refugio

Sin embargo, estas tendencias puede que no sean ad infinitum. Hay factores que pueden hacer pensar lo contrario. Por ejemplo, China sí que ha aumentado sus reservas de oro en los últimos años. Por otro lado, el oro sigue utilizándose como elemento diversificador en las carteras de los inversores, es un activo real y con valor real. El hecho de que este activo se revalorice cuando existen tensiones geopolíticas (subidas del 6% en agosto de 2017, cuando aumentó la tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos) nos indica que sigue siendo refugio.

Si están largos de ciclo económico pueden jugarlo incluso de forma defensiva con el oro, salvo presiones en periodos cortos de tiempo, a medio y largo plazo sigue teniendo su valor.

Miguel Ángel Rico
Portfolio Manager Gesalcalá

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