6 de Agosto 2021
El capital privado aterriza en Latinoamérica

Desde la crisis de 2008, las bolsas de valores latinoamericanas han tenido una especial dificultad para atraer capital. A la tradicional preferencia de los inversores locales por la renta fija, se han unido otros factores como la inestabilidad política, la debilidad en las monedas locales, los aspectos regulatorios o una seguridad jurídica insuficiente.

Esta situación contrasta con la fuerte tendencia de atracción de capital privado en startups de la región. Numerosos fondos e inversores institucionales han centrado su atención en Latinoamérica, conscientes del enorme potencial que ofrece un mercado de 650 millones de habitantes. Con la innovación como punto de encuentro, están recibiendo interés varios sectores.

Loft, una empresa brasileña de PropTech, ha recaudado en apenas un año 600 millones de dólares en dos rondas lideradas por inversores de la talla de Tiger Global, Soros o Andreessen Horowitz. La compañía de intermediación colombiana Rappi recibió una inversión de 300 millones de dólares de T. Rowe Price, mientras que la brasileña Loggi, de logística, obtuvo 205 millones de Microsoft y SoftBank entre otros.

Inversores de la talla de SoftBank, Microsoft, Sequoia Capital o Tencent lideran la inversión en fintech en la región

Sin embargo, por encima de todos, destaca un sector: el fintech o la tecnología aplicada a las finanzas. Su crecimiento está siendo excepcional y se espera que continúe. ¿Por qué decimos esto? En primer lugar, las transacciones en efectivo dominan claramente en las economías de la región. En México suponen el 90% de las transacciones, mientras que en Brasil ascienden hasta cerca del 70%. En segundo lugar, una parte importante de la población no tiene acceso a los servicios financieros tradicionales.

En México, según el Banco Mundial, más de la mitad de la población no tiene cuenta bancaria, mientras que en Brasil y Colombia las cifras se sitúan en el 33% y 32% respectivamente. Por otra parte, el sector bancario latinoamericano, con márgenes elevados a nivel comparativo con el resto del mundo, muestra una elevada concentración de cuota de mercado en las principales entidades, lo que ha hecho que tengan pocos incentivos para mejorar sus plataformas tecnológicas y brindar un servicio superior.

Hay razones para pensar que esta situación, estática durante décadas, está comenzando a cambiar. En Latinoamérica la población es más joven que la media global; se trata de ciudadanos que usan teléfonos inteligentes para cualquier actividad cotidiana y que no están dispuestos a acudir a una sucursal bancaria para solicitar un servicio.

Las numerosas operaciones de financiación privadas vistas en los últimos meses demuestran que estamos ante una tendencia sólida. 

Además, los gobiernos presentan una buena disposición para facilitar la inmersión de la población en el sistema financiero, con lo que están depositando esfuerzos en regular positivamente estas actividades. México, por ejemplo, aprobó en 2018 la Ley Fintech, destinada a crear un marco legal por el que estas empresas podrían operar bajo los mismos requisitos que las entidades financieras tradicionales. Otros países, no sin dificultades, están siguiendo ese camino.

Las numerosas operaciones de financiación privadas vistas en los últimos meses demuestran que estamos ante una tendencia sólida. Nubank, neobanco brasileño, ha recibido 1.000 millones de dólares en los últimos tres años de parte de inversores como Invesco, Tencent o Sequoia Capital, lo que ha valorado la compañía en 25.000 millones de dólares en la última ronda.

Para ponerlo en contexto, esta cifra es prácticamente la mitad de la capitalización de Itaú, el mayor banco de Brasil. Neon Pagamentos y Creditas, también compañías brasileñas, levantaron 300 y 255 millones de dólares respectivamente solo en 2020 de inversores como PayPal o BlackRock en el caso de la primera, y Wellington Management o SoftBank en el caso de Creditas.

Es probable que no tardemos en ver las primeras salidas a bolsa de este tipo de compañías, y aún más probable es que lo hagan en mercados extranjeros como la bolsa de Nueva York, donde sí tienen la seguridad y liquidez que demandan los inversores.

 

Juan Gestoso
Analista de inversiones

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