16 de Agosto 2022
Dónde estamos en el mercado de capitales

Pocas veces se ha vivido un entorno de inversión tan complicado como el actual. Independientemente de las grandes caídas que vamos sufriendo una vez terminado el primer semestre, las perspectivas para el resto del año, e incluso para 2023, son complejas.

Durante este año, salvo materias primas y la liquidez en dólares, el resto de los principales activos financieros pierde mucho dinero. Los mercados de capitales siguen asimilando un cambio radical en las expectativas de crecimiento, inflación, beneficios empresariales y política monetaria en tan sólo unos meses. Y todo ello está empeorando por la guerra de Ucrania.

La probabilidad de que las economías desarrolladas caigan en recesión durante los próximos 12 meses se ha más que duplicado. Pero se trata de una recesión que no viene motivada por desequilibrios en el sector privado. Es más, toma como situación de partida unas finanzas familiares, corporativas y del sector financiero en mucho mejor forma de lo que estamos acostumbrados a ver. 

La necesidad de equilibrar la demanda agregada con la oferta en un contexto de inflación desbocada es la razón por la que los bancos centrales se ven obligados a ir deshaciendo la descomunal inyección de liquidez que llevamos viviendo desde la gran crisis financiera y especialmente en tiempos de post pandemia, donde la política fiscal tan expansiva ha acelerado sus consecuencias. 

Buena parte de las burbujas que observábamos han empezado a explotar

Esta desaceleración seguirá mientras las condiciones financieras sigan empeorando, algo que los bancos centrales necesitan para desacelerar la inflación. Y es lo que estamos experimentando. Las condiciones financieras se componen básicamente de tipos de interés a largo plazo, diferenciales de crédito, mercado de renta variable, divisa y tipos de interés de referencia. Y aunque han empeorado sustancialmente, todavía están por debajo de una media histórica superior a 10 años. 

Es importante que esto se entienda, porque la mayoría de los análisis históricos se centran en los últimos cinco a diez años, y es necesario entender qué pasa en la economía y en los mercados financieros cuando no hay expansión monetaria y los precios de los activos (especialmente la renta fija) se ajustan a mercado. En este sentido, buena parte de las burbujas que observábamos han empezado a explotar. 

La renta fija de grado de inversión, en agregado, ha caído ya un 14% de media, y el porcentaje de emisiones con interés en negativo se ha reducido en un 90%. Los SPAC, el ETF Ark Innovation, los meme stocks y los cryptoactivos han sufrido correcciones superiores al 70%, y esto se debería ver como positivo ¿Y dónde estamos ahora? El universo de renta fija empieza a ser invertible, y aunque el escenario económico empeore, sí se puede empezar a construir cartera con buenos emisores a corto plazo en euros o incluso a plazos algo más largos en dólares. Asumir la retirada de liquidez de los bancos centrales garantiza volatilidad, por lo que puede merecer la pena ir poco a poco aprovechando momentos de estrés. 

Una gestión activa es mucho más adecuada en un entorno tan difícil como el actual

En cuanto a la renta variable, de momento las caídas ya descuentan esa subida de tipos de interés como consecuencia de la inflación (aunque algo menos todavía en Estados Unidos), pero todavía estamos en una fase muy inicial de revisiones a la baja de los beneficios empresariales. La desaceleración y eventual recesión junto con las presiones inflacionistas en costes, debería al menos rebajar esa expectativa de crecimiento de casi doble dígito que el consenso estima. Esto podría suponer algo más de contracción del múltiplo que se paga por unos beneficios que tienen que ajustarse. Dicho esto, por debajo de los principales índices, siguen existiendo unas dispersiones de valoración a nivel sectorial e incluso en empresas en concreto, que suponen a estos precios una buena oportunidad de inversión a medio plazo. Esto implica que una gestión activa puede ser mucho más adecuada.

Por otro lado, nos encontramos con China, que va con el pie cambiado en situación macroeconómica, política económica y valoraciones. Puede ser la zona, política sobre el Covid mediante, junto con el resto de Asia, que igual tenga mejor comportamiento y que actúe como amortiguador. Mención especial merece la grave situación energética que vive Europa y, especialmente, Alemania. Un racionamiento del gas por falta de suministro desencadenaría el escenario negativo.

Si conseguimos abstraernos de este último punto, con estas valoraciones merece la pena estar invertido en los espectros con mejor valoración, balances sólidos y gran generación de caja, y mantener un porcentaje considerable de liquidez para ir aprovechando las oportunidades que da la volatilidad del mercado.

El Economista, 12/08/2022 

Luis Buceta, CFA®
Director de Inversiones en España de Creand Asset Management (Gesalcalá, SGIIC, SAU)

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