27 de Abril 2021
De fiesta

Este primer trimestre viene marcado por dos grandes temas. Por un lado, se anticipa el levantamiento de las restricciones a medida que se vaya vacunando a la población. Eso va a suceder seguro, pero de forma desigual. Se está confirmando en determinados países –en EE. UU. o Inglaterra, cerca de la mitad de la población ha recibido al menos una inyección–, mientras que en otros escasean las dosis.

En Europa, solo un 15% de la población la ha recibido, crece la presión hospitalaria y se recrudecen los confinamientos. En EE. UU., las reservas de hoteles ya están a niveles prepandemia y el número de vuelos se va acercando. En Europa, se teme por el verano y se habla de pasaporte de vacunación.

El otro gran factor que influencia a los mercados es un repunte en los tramos largos de las curvas. Los bancos centrales aseguran que tendrán mucha más paciencia que en ocasiones anteriores y los gobiernos, mucha menos disciplina fiscal que antaño. Esta combinación suele redundar en repuntes de la inflación, y así lo anticipan los mercados, entre otros en el rebote de los tramos más largos de las curvas. Lo anterior tiene profundas implicaciones sobre muchos activos.

Tipos más altos implican mayores tipos de descuento y, en teoría, una contracción de múltiplos en las acciones con beneficios más pujantes o estables. También alivian a los márgenes de los bancos y perjudican a los que pagan dividendos más altos, a los que les sale competencia.

La intersección de estos dos grandes temas explica en gran parte el comportamiento de la mayoría de los activos en lo que llevamos de año. Ambas cosas parecen irrefutables. Se terminará vacunando a gran parte de la población y la recuperación económica probablemente sea una de las más potentes de estas últimas décadas. Los tipos de interés oficiales se mantendrán bajos, pero los tramos más largos se verán presionados al alza. No hay alternativa al riesgo.

El problema es que la línea argumental anterior sirve con cualquier nivel de los activos. Si el S&P 500 estuviera a 8000 en vez de rondar los 4000, ¿les haría dudar en algo? El hecho de que casi haya doblado en el último año ciertamente no parece asustar a nadie. 

Es difícil saber dónde está el límite, pero las valoraciones terminan importando. No confundan tampoco argumentos irrefutables con realidades irreversibles. El futuro, por definición, es incierto. Cuando abunda el optimismo (y es difícil, mucho, encontrar a alguien que no lo sea hoy en día), sean prudentes e inviertan a medio gas –ganarán menos, pero ganarán, si sigue todo arriba, a cambio de perder menos y poder aprovechar mejor correcciones inesperadas. No tengan duraciones altas solo por maximizar cupones–. Un incremento de la inflación parece irreversible, tarde o temprano. No apuesten contra el dólar –mejor vacunación y más estímulos les aseguran una recuperación más potente a los americanos–.

Y disfruten mientras dure la alegría. Con moderación.

David Macià, CFA®
Director de Inversiones y Estrategia de Mercados Crèdit Andorrà Asset Management

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