28 de Octubre 2020
Cuando baje la marea

Si fuéramos capaces de rebobinar el tiempo e irnos a enero de este año (parece una eternidad, pero son solo unos meses), y alguien nos hubiera explicado que lo que acontecía en Wuhan pronto sería un fenómeno planetario, muy pocos hubieran conseguido traducir esa información en dinero.

La devastación económica causada por el cierre a cal y canto de las economías ha tenido su contrapunto en un esfuerzo fiscal sin precedentes, financiado por los siempre dispuestos bancos centrales. Pero es innegable que las heridas que dejará la pandemia tardarán mucho en cicatrizar, y esto contando con una vacuna más o menos inminente que nos permita dejar atrás el denostado virus. La bolsa americana sube en lo que llevamos de año. La europea cae un 14 % en el acumulado anual –tampoco parece mucho, es lo que suelen corregir las bolsas por cosas mucho menos graves. ¿Es eso razonable?

Hay empresas que cotizan como si la pandemia fuera a ser permanente, cosa que no sucederá

Cierto es que no sube todo. Básicamente la pandemia ha dejado tres tipos de acciones. Las que se benefician de la narrativa posvirus (todo lo que huela a tecnología o comercio electrónico vale de repente mucho más que antes); las que no, pero se han comportado como si fuera el caso (cotizan a niveles prepandemia, a pesar de que sus beneficios van a tardar en recuperar niveles parejos); y las acciones cuyas cotizaciones reflejan las dificultades anteriores.

En los tres grupos puede haber buenas oportunidades, pero hay que ser muy cuidadoso. En el primero hay que rebuscar para encontrar empresas que, a pesar de parecer caras, realmente no reflejan todo el potencial que tienen. Es decir, que no sean solo narrativa, sean realidad, y además tengan valoraciones razonables, una combinación muy escasa. El segundo grupo es el menos atractivo, y solo debemos tomar pequeñas posiciones en los líderes incontestables, para poder aumentar peso en correcciones. El tercero es el más atractivo, a la vez que seguramente es el que exija más cautela.

Según decía Warren Buffett,  solo se sabe quién ha estado nadando desnudo cuando baja la marea

Hay empresas que no saldrán bien paradas de la crisis, seguramente porque ya eran negocios poco atractivos de antemano. No debemos caer en la tentación de comprar algo malo solo por ser barato. Pero sí hay empresas que cotizan como si la pandemia fuera a ser permanente, cosa que no sucederá. 

Esta pandemia, como todas las anteriores, pasará. No solo por las vacunas en marcha (hasta nueve en fase 3, parece muy probable que tengamos confirmación positiva de alguna antes de terminar el año). Tendremos mejores medicamentos que eviten los casos más graves, y estamos mejor preparados para convivir con el virus mientras esté con nosotros. Pero eso no implica que podamos comprar el mercado ciegamente.

Si no discriminamos bien dónde invertimos, a los niveles actuales, no ganaremos dinero cuando venzamos definitivamente a la COVID-19. Decía Warren Buffett que solo se sabe quién ha estado nadando desnudo cuando baja la marea. Toca nadar, pero bien enfundados en un traje de neopreno. 

David Macià, CFA®
CIO Crèdit Andorrà Asset Management

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