12 de Mayo 2022
Costes y beneficios

El fuerte incremento del precio de las materias primas tiene importantes efectos en la economía de una región muy dependiente de ellas. En primer lugar, la subida de los hidrocarburos está beneficiando a los países productores, como Brasil, Colombia, México o Venezuela y castigando a los no productores, como los centroamericanos o Chile.

Por otro lado, Latinoamérica es productor de referencia global de metales e insumos agrícolas que siguen esta misma tendencia provocada por la crisis de oferta. Chile es el líder mundial en obtención de cobre; México, el mayor de plata, y Brasil, el tercero de hierro. Perú tiene los tres anteriores y otros como el plomo, mientras que Cuba y Brasil también tienen peso en la producción de níquel. Además, Argentina y Brasil tendrán la posibilidad de impulsar las exportaciones de trigo y maíz, toda vez que el granero de Europa y parte del mundo, Ucrania, se encuentra en mínimos.

Latinoamérica lidera los índices globales de renta variable en términos de rendimiento en lo que va de año

El mercado no ha dejado pasar desapercibida esta situación, colocando el mercado de acciones de Latinoamérica a la cabeza global en términos de rendimiento en lo que va de año 2022. El índice Bovespa de Brasil avanza un 32% al momento de escribir estas líneas, el Mexbol mexicano lo hace en un 6% y los índices de referencia de Chile y Colombia suben un 24% respectivamente, citando las mayores bolsas de la región. También las divisas locales se han revalorizado frente al dólar, destacando el real brasileño (+18%), el peso colombiano (+9%) y el sol peruano (+8%).

Sin embargo, no todas las implicaciones son positivas. El entorno inflacionario global deteriorará las estimaciones de crecimiento globales y Latinoamérica no escapa de ello. Se están viendo importantes presiones al alza en los precios de la gasolina, los alimentos o los fertilizantes, que minoran sensiblemente la renta disponible de la población, que a su vez no siente directamente los beneficios mencionados con anterioridad.

Las tensiones sociales están creciendo. Las protestas de Perú son probablemente un anticipo de lo que está por venir y el espectro político está cada vez más polarizado en año de elecciones en Brasil y Colombia. Los bancos centrales latinoamericanos fueron los primeros en tomar medidas para combatir la inflación subiendo tasas, pero por supuesto ello tiene un precio, poniendo en jaque la recuperación pos-COVID y encareciendo la financiación.

Los balances de las empresas gozan en general de buena salud, con un notable desapalancamiento en los últimos años

Con todos estos ingredientes, pensamos que existen oportunidades interesantes en la región, pero es necesario ser muy selectivos. Varios factores apoyan la apuesta por contar con exposición a activos de renta fija corporativa latinoamericana: los eventos recientes han reducido el universo de inversión en mercados emergentes, el importante peso de los sectores energético y de materiales, las tasas de impago se sitúan por debajo de la media de esta clase de activo (estimaciones de 2.5% para este año), la deuda corporativa latinoamericana tiene un mejor retorno ajustado por riesgo que sus pares emergentes y, por último, los balances de las empresas gozan en general de buena salud, con un notable desapalancamiento en los últimos años.

Geográficamente, favorecemos México y Brasil, infraponderando Chile (la probable rebaja de calificación crediticia soberana puede contagiar a la corporativa) y Argentina. Sectorialmente, nos gustan los servicios públicos, los exportadores de materias primas y los productores de proteínas.

 

Juan Gestoso
Analista de inversiones

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Informe trimestral / LatAm