24 de Agosto 2017
Cocinando Alpha

Estrategia “Risk Parity”, ¿es buena para un sprint o es buena para un maratón?

Lee Partridge y Roberto Croce han realizado una investigación en la que comparan la asignación de activos “Risk Parity” ex-ante (paridad de riesgo, en español) con la que debería ser la cartera óptima de activos ex-post (para sacar la mayor rentabilidad posible). De su investigación, extraen que la estrategia “Risk Parity” puede ofrecer un proxy a la cartera óptima en el largo plazo. Más concretamente, identifican en qué condiciones una asignación “Risk Parity” proporciona la rentabilidad más alta posible ajustada por el riesgo. Partridge y Croce, pertenecen a Salient Partners, la firma de inversiones basada en Houston. Partridge es su director de inversiones, y Croce es el director del departamento cuantitativo. 

Una cartera que utiliza la estrategia “Risk Parity” es aquella en la que cada activo de la cartera está diseñado para aportar una cantidad igual de riesgo a la cartera, donde el riesgo se mide por la varianza de las rentabilidades mensuales. Naturalmente, las carteras construidas de acuerdo con el “Risk Parity” tendrán una mayor asignación a (1) activos con menor volatilidad y (2) activos con menor correlación con otros componentes de la cartera. De ello se desprende que las carteras “Risk Parity” están más diversificadas que las ponderadas por capitalización o las clásicas invertidas en 60% Renta Variable y 40% Renta Fija.

Aunque nunca se podrá implementar la cartera óptima, porque la asignación que logra la paridad exacta con máximos retornos solo se conoce después de los hechos, es decir, una vez obtenida la distribución estadística completa de las rentabilidades. Sin embargo, a diferencia de las rentabilidades, sí que se observa que la correlación histórica y la volatilidad son razonablemente fiables para estimar la correlación y volatilidad futuras.

Retorno de los activos en función del entorno económico

La renta variable avanza en períodos de baja inflación y alto crecimiento económico, las materias primas prosperan en períodos de alto crecimiento económico y alta inflación, y la renta fija se comporta mejor durante los períodos de bajo crecimiento y baja inflación. Debido a que cada uno de estos tres escenarios económicos constituye una parte sustancial del período de largo plazo estudiado, la asignación óptima ex-post para el período de octubre de 1958 a diciembre de 2011 se distribuye entre esos tres activos. La cartera “Risk Parity” intenta que la exposición al riesgo de cada una de estas tres clases de activos sea igual, llegando a un resultado muy similar al de la cartera óptima de largo plazo. Pero, ¿cómo lo logra?

Para responder a esta pregunta, lo mejor es comparar la cartera óptima ex-post, tanto a corto como a largo plazo, con los resultados que podríamos haber logrado utilizando la estrategia “Risk Parity” ex-ante. Las asignaciones de la estrategia “Risk Parity” evolucionan lentamente para reflejar los cambios en las volatilidades individuales de los activos y la correlación entre activos, mientras que la cartera óptima a corto plazo depende en gran medida de qué clase de activo obtuvo mejores resultados en los últimos cinco años. La estrategia “Risk Parity” aumenta la asignación a un activo a medida que su volatilidad y correlación con otros activos disminuye. La volatilidad decreciente generalmente viene acompañada de rentabilidades positivas en ese activo, de manera que la estrategia “Risk Parity” provoca que incremente el peso suavemente en los activos con mejor desempeño.

Algunos críticos de la estrategia “Risk Parity” sostienen que esta tendencia conlleva "comprar alto y vender bajo", y lo ven como una razón para evitar la estrategia. Sin embargo, Partridge y Croce en su estudio concluyen que eso no sucede.

Conclusiones extraídas del estudio

La teoría nos dice que la cartera “Risk Parity” será idéntica a la cartera óptima si todos los activos tienen el mismo ratio de Sharpe[1]y correlaciones cruzadas iguales entre sí. Los autores muestran que la primera de estas condiciones puede ser cierta, pero que la segunda es más probable que no lo sea. Esto implica que la cartera “Risk Parity” será algo diferente a la cartera óptima, pero concluyen que esta diferencia es relativamente pequeña, incluso considerando lo que puede ser implementable en la práctica.

Ninguna estrategia (ex-ante “Risk Parity” incluida) puede competir con la rentabilidad de una cartera formada con pleno conocimiento de cuáles serán los activos que mejor se comporten en el corto plazo. En el largo plazo, sin embargo, dado que el entorno económico es continuamente cambiante, la estrategia “Risk Parity” se presenta como una estrategia que potencialmente se aproxima a la cartera óptima estática porque proporciona la misma exposición de riesgo a los activos que se desempeñan bien en los diferentes entornos económicos; En otras palabras, la estrategia “Risk Parity” es ideal para un maratón y no para un sprint.




[1] Ratio de sharpe. Este ratio mide el exceso de retorno ajustado por el riesgo. Es decir, el exceso de rentabilidad obtenida por un activo sobre el activo libre de riesgo, ajustado por la volatilidad de dicho activo.

 

Miguel Ángel Rico
Portfolio Manager Gesalcalá

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Bolsa / Economía