21 de Noviembre 2017
China, el comienzo de una nueva era

Si preguntamos a inversionistas, analistas y gestores de fondos cuáles podrían ser los riesgos para la recuperación económica, muchos aún mencionan China. En los últimos años ha habido una preocupación creciente sobre el alto nivel de deuda, la burbuja inmobiliaria y el exceso de capacidad industrial. Sin embargo, no cabe duda de que China sigue siendo el motor más importante para el crecimiento económico mundial.

Las últimas semanas nos han dado informaciones importantes para los análisis económico y político de China.

Primero, nos llegó la noticia que la economía china creció un 6,8% en el tercer trimestre del 2017. Esto representa una desaceleración moderada del crecimiento del 7,0% en el primer semestre del 2017, pero todavía se encuentra cómodamente encima del objetivo de un crecimiento anual de al menos el 6,5% en el periodo de 2016 a 2020 que fue establecido en el 13° plan quinquenal. A pesar de la desaceleración trimestral, con un crecimiento del 6,9% en los primeros tres trimestres, es muy probable que, para el año completo, el crecimiento económico vaya a superar la expansión del 6,7% del 2016, que representaría la primera aceleración económica desde el 2010.

Se  estima que el crecimiento económico para 2017 superará la expansión del 6,7% registrada en 2016

También es alentador que la transformación de la economía sigue en camino. Aproximadamente dos tercios del crecimiento se pueden atribuir al consumo. El crecimiento de las ventas minoristas permanece por encima de 10%. El crecimiento en las ventas en línea fue particularmente fuerte, con un aumento del 44% y representa ya más del 15% de las ventas minoristas totales. Las inversiones en activos fijos (bienes raíces, infraestructura, maquinaria, etc.) sigue desacelerando, con un crecimiento de solo el 5,5% en el tercer trimestre.

Aproximadamente dos tercios del crecimiento se pueden atribuir al consumo, con las ventas minoristas por encima del 10% y sobretodo por el comercio en línea, con un aumento del 44%

China también se ha beneficiado de la recuperación económica global, con un crecimiento de las exportaciones de alrededor del 7%. Sin embargo, vale la pena destacar que se está convirtiendo en una economía cada vez más impulsada por el mercado interno. La participación de las exportaciones en el PIB ha disminuido significativamente en la última década. A mediados de 2006, las exportaciones alcanzaron casi el 40% del PIB, mientras que en los últimos trimestres se han mantenido por debajo del 20%. El aumento de la demanda interna y la disminución relativa de la importancia de las exportaciones ilustra otra dimensión de la transformación económica.

"El comienzo de una nueva era"

Los fuertes datos económicos poco antes del 19º Congreso Nacional del Partido Comunista ayudaron al presidente Xi Jinping a asegurar su estatus como el líder más poderoso desde Mao. En su discurso, Xi mencionó varias veces el comienzo de una nueva era. Sin embargo, el plan económico no es completamente nuevo. El enfoque sigue siendo que China necesita mejorar la calidad y el efecto del desarrollo. Esto implica un crecimiento menos dinámico pero más sostenible.

La mejora de la calidad en los procesos fabricación y la integración de la tecnología, con el uso de Internet, el Big Data y la inteligencia artificial, son algunos de los retos a los que se enfrenta la economía china

El presidente Xi enfatizó las tres tareas principales para los próximos tres años: la prevención de riesgos, la reducción de la pobreza y la lucha contra la contaminación. A largo plazo, China sigue teniendo el objetivo de realizar la modernización socialista hasta 2035 y desarrollar un gran país socialista moderno hasta el 2050. Tal vez más importante es que el presidente claramente logró consolidar su control del poder. Ningún posible sucesor elegible para servir dos mandatos completos ha sido designado para el Comité Permanente del Politburó, que muestra la condicionalidad de Xi para extender su propio cargo más allá de 2022.

El fuerte mandato del presidente significa que la continuación de las reformas y la modernización de la economía sigan, tal vez con una ejecución más fuerte. China debería continuar fortaleciendo su poder de fabricación, mejorar la calidad de fabricación, profundizar en la integración de Internet, el Big Data y la inteligencia artificial, y elevar las cadenas de valor de mediano a alto nivel. Además, habrá mayores esfuerzos en recortes de capacidad, control de apalancamiento y estabilización del mercado de la vivienda. Por lo tanto, el riesgo de una crisis financiera ha disminuido. Sin embargo, esto también significa que el crecimiento económico debería de desacelerar en el 2018, tal vez por debajo del 6,5%, con un cambio continuo hacia los servicios y el consumo interno.

Bienes de consumo, productos de lujo y proveedores de servicios constituyen el gran potencial para las empresas, ante una creciente clase media con poder adquisitivo

Esto son buenas noticias para los mercados. China ofrece un gran potencial para empresas de bienes de consumo, productos de lujo y proveedores de servicios. Hay muchas empresas locales y globales que están bien posicionadas para beneficiarse de la creciente riqueza y la expansión de la clase media –y sobre todo del auge de la industria del comercio on line.

Por otro lado, el crecimiento será menos intensivo en capital. La transformación de la economía, menos estímulos fiscales, la reducción de la sobrecapacidad industrial y preocupaciones ambientales probablemente sean malas noticias para algunos metales básicos. A pesar del reciente rebote, el superciclo de los productos básicos es parte del pasado.

Pascal Rohner, CFA®
Director de Inversiones de Banco Crèdit Andorrà (Panamá)

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