22 de Septiembre 2022
Beneficios empresariales y correlación en bolsa

En estos tiempos tan convulsos que nos ha tocado vivir, en los que hemos enlazado una pandemia mundial, un conflicto bélico en el centro de Europa y un periodo donde cada vez parece más probable la dichosa estanflación, conviene recordar aquellas herramientas que, a pesar de su simplicidad, nos pueden arrojar algo de luz e indicarnos en qué momento de mercado nos encontramos. Hay una por la que siento especial predilección, tanto por su simplicidad como por su fiabilidad, ya que con bastante acierto nos indica el devenir de las bolsas. Estamos hablando de los beneficios empresariales.

Antes de empezar, conviene aclarar que no debemos aferrarnos sólo a un dato para realizar nuestras hipótesis de inversión, sino que siempre debemos tener en cuenta un riguroso análisis del entorno económico y de mercado para poder dar una opinión que se traduzca en una estrategia de inversión sólida.

Entrando en materia, es normal que exista una correlación, ya que los beneficios empresariales son un termómetro de la economía, más concretamente, los beneficios futuros o esperados de las compañías, de manera que la cotización de la bolsa refleja el valor actual que los inversores dan a estos beneficios esperados. De hecho, la correlación que existe entre dichas variables se puede medir a través del PER, que no deja de ser el número de veces que está incluido el beneficio por acción en el precio, dato que nos indica lo caras o baratas que están las bolsas con respecto a una media histórica.

No está de más señalar que dicho indicador no resulta infalible y también ha ofrecido falsas señales en algunos momentos. Como en 2020, por ejemplo, cuando durante el confinamiento los resultados empresariales se desplomaron y, sin embargo, la bolsa experimentó una de las recuperaciones más rápidas que se han dado en los mercados. Tuvo mucho que ver el apoyo que los Bancos Centrales brindaron a la economía, a través de inmensas inyecciones monetarias que obviamente no se veían reflejadas directamente en los beneficios empresariales.

¿Y qué podemos esperar de los beneficios empresariales en el entorno actual, ante un repunte de la inflación? Pues obviamente la rapidez con la que están subiendo los precios no ayuda a las empresas, debido a que su financiación se encarece y tienen que destinar mayores recursos a la deuda, dejando de lado posibles inversiones productivas. Por otro lado, y con respecto a la demanda, el consumidor ve restringido su poder adquisitivo. Queda por ver el impacto que tendrá en los resultados de las compañías de los diferentes sectores y como se verán erosionadas las ventas y los márgenes.

Por el momento, ya estamos asistiendo a una revisión a la baja en los beneficios empresariales que se está traduciendo en caídas en bolsa. Por lo tanto, no nos queda otra que estar muy atentos durante los próximos meses a las publicaciones de resultados para ver la evolución de los beneficios y, por ende, de las bolsas.

Artículo publicado en RankiaPro

Gorka Apodaca
Responsable de asesoramiento de Creand Wealth Management en Catalunya

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