31 de Julio 2017
Apasionante segundo trimestre

Atrás quedaron los días en que los precios de todas las materias primas se movían en una misma dirección. Si en 2014 y 2015 había una debilidad generalizada para todas las commodities, en 2016 vimos un rebote mayúsculo para todas ellas. Ahora bien, 2017 está siendo otro cantar, ¿qué está pasando?, ¿qué pasará?

Repasemos este año en la parte baja de la tabla: por un lado tenemos la caída del mineral de hierro, afectado principalmente por las restricciones de ventas de casas en las ciudades Tier 1 y Tier 2 de China. 

Y por otro lado, la caída del petróleo de casi el 20%, impactado por el resurgir de la industria de fracking en EE. UU. y que se ha adaptado a un precio mucho más bajo, con reducciones de costes en la producción gracias a los avances tecnológicos. De este modo, el coste de producción medio ha bajado de 60 dólares en 2014 a aproximadamente 35 dólares por barril a día de hoy.

En positivo tenemos al oro (subidas del paladio de casi el +30% aparte). El oro lleva una revalorización cercana al +10% en el año, ayudado por las tensiones geopolíticas que se han producido en los seis primeros meses, como activo refugio anti-ansiedades continúa funcionando bien.

¿Y ahora qué?

Creemos que de cara al segundo semestre, los programas de reconstrucción de infraestructuras en Estados Unidos y China podrían dar empuje al crecimiento mundial y liderar la demanda de materias primas. Eso sí, salvo gran colapso del petróleo. Tengamos en cuenta que el desplome del crudo reduciría el coste de producción de los productores de materias primas y a la postre presionaría a la baja el precio de las mismas (como ya sucedió en 2015, provocando una sobreoferta generalizada en la lucha por producir mayor cantidad al existir unos márgenes más jugosos).

Respecto al hipotético colapso del petróleo, la potencial reacción de los saudís, quienes están preparando la IPO de Saudi Aramco (y les gustaría obtener un precio lo más alto posible por ella), podría dar soporte.

Los casos de exceso de oferta, como puntualmente se observan ahora para el mineral de hierro en los inventarios de los puertos, son menos frecuentes que antes.

Siempre que la inflación se mantenga controlada, especialmente por debajo del 2% en Estados Unidos, las subidas de tipos por parte de la Reserva Federal no deberían ser tan agresivas como para que afectase al crecimiento global, y por consiguiente, a la demanda de materias primas.

 

Miguel Ángel Rico
Portfolio Manager Gesalcalá

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